miércoles, 26 de septiembre de 2012

Chanka-Motilón (poemario)


Autor: Julio Luis Mori Villacorta

En el contexto de la poesía amazónica del siglo XXI han surgido nuevas creaciones que paulatinamente van marcando hitos en el canto lírico; una de esas creaciones es Chanka – Motilón.

El libro contiene 82 poemas de estructura libre, cuya temática es estrictamente amazónica, con rasgos enteramente rurales y con un substrato de nuestros ancestros preincaicos, rasgos que me emocionan considerando que con esa cultura chanka de habla quechua me identifico plenamente. Desde el primer poema enuncia ese rasgo que va a estar presente en cada uno de los poemas: «El huayo maduro, / el grito de un guerrero chanka, / de un motilón de machusacha (…)» El personaje que está presente a lo largo de los poemas, ese yo poético que canta, siente, ama y muestra sus esperanzas y desesperanzas, es un hombre amazónico, un trabajador del bosque, ese labriego que admira la belleza de la naturaleza y dentro de ese paraíso engalanado de esperanzas manifiesta en el poema III: «Me despierta el chachareo de las ramas / en el pacto que inicia su función». En el poema XL dice: «en largas noches de chapana, / recojo sangre de estrellas», no  falta el tema del amor que también atraviesan los poemas en sus diferentes manifestaciones. 

Está de manifiesto a cada instante la presencia de un lenguaje eminentemente metafórico que agranda la belleza del poemario, por ejemplo cuando expresa: «La noche es una pestaña sensual cuando se tiende. / Bálsamo calado». Un tema entrañable es la plena identificación con sus ancestros, mostrando su orgullo y valentía en cada verso y en cada estrofa, así en el poema XX: «Soy el viaje de la espada / y el retorno dulce de un viejo». El campesino es su razón de ser, está presente en el día a día de la vida, en el trabajo, en los sufrimientos, en el amor, en la constancia del vivir diario, de esta manera nos dice en el poema XXIV: «Estoy de lluvia en lluvia. / Estoy en la corteza del avance. / Estoy en el tacarpo de la siembra». Uno de los poemas realmente emblemáticos es el XLV que con orgullo canta a sus raíces manifestando: «Soy un motilón de todo lado este rato, / atosigado porque nos falta mañanas y / las gotas se ralean con los días, / porque los añujes se encaraman al destierro / y el paucar acomoda su voz en el estanque del olvido. / Soy un motilón y lo asumo».

En lo formal predomina la expresión en primera persona, lo que hace asumir una expresión enérgica y vigorosa. Realmente es infernal vivir en la ciudad, donde el ruido nos crispa los nervios y taponea los oídos, a diferencia del medio rural, con su silencio y esa música de los pájaros y el bosque lleno de ternura. 

(Manuel Marticorena)//

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