miércoles, 26 de septiembre de 2012

No es nada personal


Una mirada antropológica

Han sido horas y horas que le he dedicado a "No es nada personal":  aprendí que se puede mirar no solo el alma de la gente sino que podríamos encontrar el remedio contra el dolor, soledad y la ingratitud. 

Aprendí que se puede vivir con intensidad, en medio del bullicio donde los hombrecitos de blanco y de frac deambulan por prostíbulos, bares, y duermen en las calles de la indiferencia de millones de ojos, que también se encuentran en las empresas privadas e instituciones del Estado. 

Bingo amigos: encontré los versos altisonantes y bonachones. "Contigo": "...descubre tus miedos / desnúdate, / que cada segundo / sea eterno; / que cada caricia / te pertenezca solo a ti". Cada uno de nosotros, tenemos nuestro Máximus, ego del demonio y Mínimus, un héroe caído. A ambos los llevamos dentro: son nuestras sombras que nos siguen a donde vayamos.  

Carl Jung, a quien se le considera el teórico del "inconsciente colectivo" dijo que vivimos naturalmente en estado inconsciente en un mundo de duendes, demonios, magos, y que poseemos parte de los dioses y de los demonios, de los sabios y de los malhechores.

  Miuler se pregunta, ¿alguna vez fuimos los mejores? , y se responde que "tal vez" y se sumerge en la etnohistoria, "eran tiempos de soñar despiertos, de disfrutar buenos conciertos de rock, de enfrentarnos por debates tontos y sin sentido, de maquinar ideas de futuro… eran otras épocas". 

   En un tira y afloja de muchas cosas que importan, nos aconseja que cerremos nuestros ojos y olvidemos lo que está pasando alrededor del mundo. "Entonces vuelvo a la nada, al vacío y la sinrazón de un desvarío de mi alma perdida" 

( Fidel Crisanto)//

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