miércoles, 26 de septiembre de 2012

Publicaciones: El árbol

Autor: Miuler Vásquez González

«EL árbol» es un monólogo incesante de sucesos enmarañados que se presentan gracias a la mente alucinada de un personaje, quien utiliza como refugio una vieja casita construida en la copa de un árbol. Este extraño ser, confunde la realidad con la fantasía en el intento de contar una historia genuina.

Entre sus desvariados diálogos con su entrañable «amigo», describe cuatro generaciones de reyes obsesionados con un «árbol» que continuó vivo pese a haberse convertido en un enorme y misterioso castillo de madera, en cuyo interior transcurren hechos increíbles, utilizados como pretextos para reflejar la mediocridad y la crueldad del hombre poderoso ante el débil.

En toda la novela no se encuentra nombres de personas; sin embargo, el autor se encarga de presentarnos, con cuidadoso detalle y haciendo gala de su habilidad con las letras, a personajes entre los que encontramos: niños, jóvenes, adultos, ancianos, animales y seres animados, quienes toman vida y nos expresan sus pensamientos, pasiones, estados y sus anhelos. Lo mismo sucede con los lugares, y nos va envolviendo en una gran aventura de colores y circunstancias mágicas. 

A través de la novela el autor anima a los jóvenes a despojarse de sus temores para emprender, a temprana edad, la búsqueda de sus respuestas a todas las preguntas que muchas veces por dejadez se pierden en el olvido.

Las reacciones psicológicas que acontecen en los personajes, guardan relación con las manifestaciones de sentimientos más oscuros experimentados por el hombre celoso-machista que maquina estrategias policiacas para descubrir la infidelidad de su pareja. Otro tanto sucede con la sabiduría casi instintiva de la mujer calculadora, que sufre de víctima y goza siendo falsa.

A continuación, tomo un fragmento del libro, que creo nos introduce en el trasfondo de la obra: «¿Ves este árbol? Es alto, corpulento, lleno de vida. Si vieras, comprobarías que en su tallo, ramas y hojas, hay una ciudad diminuta. Seres vivos, pequeños, grandes, insectos, reptiles, arácnidos… Seres inofensivos, dañinos, venenosos, predadores… ¿y acaso ellos están gobernados?, ¿acaso se los llevan a encerrar cuando se matan unos a otros?, ¿acaso se juzgan cuando se aparean?… El único que arruina esta civilización perfecta es el hombre: él es quien verdaderamente destruye, por placer; él quien persigue y mata sin sentido; él, ser de estirpe de dudosa creación, imaginativo, es quien altera la conformidad de la existencia».

(Daphne Viena) //

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