domingo, 10 de marzo de 2013

Peruano ilustre: Javier Heraud


(Escribe: M.V.)

El poeta Javier Heraud Pérez, nace en  1942, el 19 de enero, en Miraflores-Lima. 

Fue un alumno aplicado desde su infancia. Sus estudios los realizó en el colegio peruano-británico Markham, donde obtuvo diversas distinciones, no solo académicas sino también en el plano deportivo.

Tras ingresar a la Universidad Católica del Perú, en 1958 y en primer puesto, con 17 años solamente, empieza a impartir clases de inglés, en el Instituto Industrial Nº 24. 

Dos años después (1960), sale a luz su primer poemario "El Río", libro que forma parte de la Colección Cuadernos Hontanar. En ese mismo año, en diciembre, de manera compartida con el poeta César Calvo, obtiene el Primer Premio en el certamen "El poeta Joven del Perú", convocado por la revista trujillana "Cuadernos trimestrales de poesía". Su poemario ganador, "El Viaje", compone ya para entonces, un legado poético de trascendencia invaluable en la poesía peruana. 

Para el año 1961, mientras trabajaba como profesor de inglés en un colegio, se agrupa en las filas del Movimiento Social Progresista (MSP). Ingresa además, por presión de su padre, a la Universidad Nacional Mayor de san Marcos, a la carrera de Derecho; pero le valió esta apertura, ya que comienza a relacionarse con grupos literarios de ese entonces. A mediados de año publica "El viaje", es nombrado profesor de literatura en otro colegio, y viaja a Moscú, a participar en un foro mundial de la Juventud. Por supuesto, viaja en representación de su movimiento (MSP).

Sin embargo, por sus ideas, en 1962, renuncia a ese "socialismo humanista" falso, según sus impresiones y pasa a formar parte del Ejército de Liberación Nacional del Perú (ELN). Luego viaja a Cuba, becado para unos estudios de cinematografía, tanto así que en mayo se matricula en la Universidad de la Habana como estudiante de Literatura. 

En 1963, el poeta vuelve para librar batalla contra el imperialismo. A su vuelta, le escribe una sentida carta (1) a su madre, quizás previendo su destino. Así fue que, el 5 de mayo, el cuerpo de Javier Heraud, el poeta joven del Perú, es abaleado por la policía, a los 21 años de edad. Fueron 29 balas que acabaron con su vida. 

Después de su caída, su poemario póstumo "Estación Reunida", ganó los juegos florales de la Universidad San Marcos, concurso convocado por la Federación de Estudiantes.


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(1) Ultima carta a la madre

(Antes de partir de La Habana, rumbo a Bolivia ( frontera con Perú) para conformar la guerrilla, Javier escribió esta carta que dejó encargada a la esposa de un compañero en Cuba. Él encargó: si no le ocurría nada, ella debía conservarla; si lo mataban, ella se comprometía a llevarla a Lima y ponerla en las manos de su madre.)


Nov 62. La Habana. Cuba. 
Querida madre: 
No sé cuándo podrás leer esta carta. Si la lees quiere decir que algo ha sucedido en la Sierra y que ya no podré saludarte y abrazarte como siempre. ¡Si supieras cuánto te amo!, ¡si supieras que ahora que me dispongo a salir de Cuba para entrar en mi patria y abrir un frente guerrillero pienso más que nunca en ti, en mi padre, en mis hermanos tan queridos! 
Voy a la guerra por la alegría, por mi patria, por el amor que te tengo, por todo, en fin. No me guardes rencor si algo me pasa. Yo hubiese querido vivir para agradecerte lo que has hecho por mí, pero no podría vivir sin servir a mi pueblo y a mi patria. Eso tú bien lo sabes, y tú me criaste honrado y justo, amante de la verdad, de la justicia. 
Porque sé que mi patria cambiará, sé que tú también te hallarás dichosa y feliz, en compañía de mi padre amado y de mis hermanos. Y que mi vacío se llenará pronto con la alegría y la esperanza de la patria. 

Te besa 
Tu hijo 
Javier 


Poemas de Javier Heraud

Yo no me río de la muerte
(elegía)

Tú quisiste descansar
en tierra muerta y en olvido.
Creías poder vivir solo
en el mar, o en los montes.
Luego supiste que la vida
es soledad entre los hombres
y soledad entre los valles.
Que los días que circulaban
en tu pecho sólo eran muestras
de dolor entre tu llanto. Pobre
amigo. No sabías nada ni llorabas nada.
Yo nunca me río
de la muerte.
Simplemente
sucede que
no tengo
miedo
de
morir
entre
pájaros y arboles.
Yo no me río de la muerte.
Pero a veces tengo sed
y pido un poco de vida,
a veces tengo sed y pregunto
diariamente, y como siempre
sucede que no hallo respuestas
sino una carcajada profunda
y negra. Ya lo dije, nunca
suelo reir de la muerte,
pero sí conozco su blanco
rostro, su tétrica vestimenta.
Yo no me río de la muerte.
Sin embargo, conozco su
blanca casa, conozco su
blanca vestimenta, conozco
su humedad y su silencio.
Claro está, la muerte no
me ha visitado todavía,
y Uds. preguntarán: ¿qué
conoces? No conozco nada.
Es cierto también eso.
Empero, sé que al llegar
ella yo estaré esperando,
yo estaré esperando de pie
o tal vez desayunando.
La miraré blandamente
(no se vaya a asustar)
y como jamás he reído
de su túnica, la acompañaré,
solitario y solitario.

De: "El Viaje". 1961.


Una Piedra 

Piedra fría, 
solenme piedra 
¡si pudieras hablar 
en mi costado, 
si pudieras cantar en 
tu vertiente! 
Si desembocaras en un 
ancho río, 
Y trajeras la paz al 
mundo entero, 
al cantarte en tus 
aguas destiladas, 
alma serías en mi 
frente oscura, 
brazo serías 
de mi antigua 
cabellera. 


Unas cosas 

Mariposas, árboles, 
calles angostas y 
venideras, ¡cómo decirles 
que a la hora del crespúsculo 
sus ramas vivideras volverán 
a crujir en la tormenta! 
Si en la noche 
remontaran el más ancho río, 
¡cómo negarles su candor 
sangriento, 
su pecho claro 
esclarecido! 
Mariposas, árboles en la 
tormenta, en el río claro 
meced vuestras alas al 
ruidoso viento 
que entre los dos saldrá 
la madrugada. 

Del poemario: "El Río". Lima. 1960. 


Poema 

Lentamente caminé‚ 
por la ciudad 
y por sus calles. 
Cálidas piedras sostenían 
mis zapatos, 
sostenían mi cuerpo 
tiernas manos anochecidas 
como estrellas. 


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