domingo, 10 de marzo de 2013

Utopías y desvaríos (22)



Uno. El cielo se ha involucrado con mi cabeza, sin duda, por eso estoy cerca de las estrellas, mirando esta atmósfera irrespirable. A mi alrededor, los astros me asfixian de inmensidad. Pienso: “si el planeta de dónde vengo cabe en mi mano, y si yo soy casi nada para esta inmensidad que me rodea, entonces, esos humanos microscópicos que tratan de hacerse notar, seguro que equivalen a las bacterias que hay en un escupitajo mío”.

Dos. Un loco de la calle, el otro día se me acercó para decirme: “No me gustan los niños. Son gritones y caprichosos, se orinan, cagan, lloran, se despiertan a media noche, vomitan y eructan. Además, qué crueles los padres, a veces sin tener cómo, por el goce de procrear y sin prever el futuro, los traen a este mundo tan poco afable. Es decir, un niño que nace, crecerá expuesto a guerras, violadores, miles de enfermedades, desastres, curas ―en esta parte, el loco me aclaró que sólo se refería a los pederastas que ya mencionó el papa renunciante―.” Ante tales palabras de este pobre desquiciado, yo le dije que cómo podría saber si le gustan los niños, ¿o acaso él los había comido ya? Y además, le increpé acerca de su niñez, quizás fea, macabra. ―Pobre loco, pienso ahora, con esa cara tan horrible seguro que habrá tenido una niñez horripilante. ― Cuando ya me estuve yendo, este inusual loco me detuvo un poco más. Así me dijo: “Sé que piensas que estoy loco. Seré loco, pero te coloco. Sobre los niños: ¡no me gustan! Lo que más detesto de ellos, es que muerden dedo, ¡son antropófagos los malditos!” Por miedo a terminar agredido, me fui corriendo, de inmediato. Pienso en mi hijo de doce años y me convenzo de que el loco estaba equivocado.

Tres. He encontrado una forma legal de ganar harto dinero. Aquí les doy los pasos para quienes se atrevan. 1. Primero hay que liberarse de toda conciencia y ser arriesgados. Por nada se debe pensar en la repercusión que pueda generar nuestras acciones. 2. Si la gente quiere mier…, hay que darle mier… Nada es más enriquecedor que satisfacer a tanto coprófago andante, sin duda. 3. Piense en algo que haga daño y que sea legal. Cigarrillos, licores, cerveza, burdeles, discotecas, videojuegos, programas de tv de espectáculos y de competencias absurdas, entre otros, componen algunos insumos e ideas innovadoras para hacer buenos negocios. Esta última premisa, sin duda, es la más fundamental de las tres mencionadas. Ya sabe amigo, sea un hombre exitoso y rico: lo logrará despojándose de su conciencia, con mucha alienación y siempre que esté dispuesto a todo. Anímese, no le será difícil con estas leyes tolerantes, ni tampoco le costará mucho soborno.

Cuatro. Leí en un diario local el otro día, acerca de la publicación de un libro. Decía la nota, que este trabajo había tenido buenos comentarios en las redes sociales y que era indispensable, etc., etc. Yo me pregunto, ¿será que los amigos que recogen la información están llenos de talento y son tan creativos para argumentar noticias tan importantes, basadas prácticamente en la nada? , ¿o es que los medios no saben qué información transmitir y ponen en sus páginas cualquier cosa? A este paso, le diré a mi amigo periodista y poeta, conductor de tv y radio, famoso él, que comente sobre mis libros, para mañana tener una portada en todos los diarios. Ya imagino los titulares: “Ingeniero publica libros sobre la Amazonía: y tiene buenos comentarios de sus amigos en el facebook”.

(M.V.)

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