lunes, 1 de abril de 2013

Ionósfera (4)




RETROSPECTIVAS: CRONOLOGÍA DEL ROCK PERUANO. (PARTE III)
LA MOVIDA DEL "ROCK SUBTERRÁNEO"

Los primeros años de la década de los 80 fueron los más intrincados y revueltos en el ambiente político peruano tanto por la recesión económica existente como por el avance inclemente del terrorismo, situaciones como estas generaron inestabilidad social y para la música peruana esto fue letal, las disqueras no producirían más a las bandas de rock pues no había dinero para concretar proyectos ni tampoco posibilidades que permitieran avizorar un futuro promisorio para este género musical en el Perú.

Es así como nace el movimiento "Subterráneo", un banda de jóvenes capitalinos que se siente al margen del sistema establecido que tambaleaba y está a punto de colapsar, pero que pretendía, a pesar de ello, seguir dictando las normas; algo que estos jóvenes músicos no aceptarían pues querían experimentar cosas diferentes. Si bien es cierto que la primera etapa del rock subterráneo tuvo la magia de la gestación, del nacimiento, de la rebeldía propuesta por sus miembros, en la segunda tuvo la magia de la madurez no sólo por la cantidad y diversidad de bandas, sino también por la producción de eventos y por los hechos políticos que tuvo que enfrentar para mantenerse vigente; fueron los años en los cuales hubo mayor represión, muertes, encarcelamientos y locura que de alguna manera terminaron por acorralar también a los subterráneos, muchas veces por equivocación o decisión propia sindicados como elementos disociadores. La separación y desaparición de varias bandas importantes de la escena fue inevitable.

En sus inicios, la movida subterránea era pequeña. Eran pocos los jóvenes que asistían a los conciertos, que se desarrollaban básicamente en las universidades por iniciativa de los mismos alumnos involucrados en el movimiento. Los conciertos subtes eran eventos en los que casi todos los asistentes se conocían. Las bandas que aparecían en ese momento como Narcosis, Guerrilla Urbana, Zcuela Cerrada, Leuzemia, Autopsia, Éxodo, Kaoz, Eructo Maldonado, Voz Propia, Salón Dada, entre otras, no sólo manejaban criterios comunes, sino que además se conocían entre sí. El anarquismo, la rebeldía en abierta postura en contra del sistema establecido eran su marca de origen, pero su gusto por la música que la mayoría de gente en el país desconocía, despreciaba o no escuchaba, era lo que más los unía.

La música que hacían las bandas de la escena subte se grababa en casetes de audio a los que denominaban maquetas; estas concebidas de manera artesanal por los propios músicos y vendidas por ellos no sólo durante sus conciertos, sino también de manera ambulatoria en una de las calles de la concurrida y céntrica Avenida La Colmena en el centro de Lima.

Hasta ese lugar, llegaban los jóvenes adeptos a este movimiento buscando comprar las maquetas editadas. Luego serían compartidas con los amigos más cercanos en prolongadas sesiones de escucha en la sala de alguna casa. Por entonces el lema "piratea y difunde" empezó a ser acuñado por algunos "subtes" buscando que su trabajo musical fuera escuchado por más gente.

Hacia el final de la década de los 80, con un gobierno calificado como catastrófico, no sólo la escena subte, sino otros proyectos culturales sobre todo de gente de izquierda, quienes se sentían muy cercanos e identificados con el movimiento subterráneo, desaparecen.


LA DÉCADA DE 1990:

Los 90´s llegan con bandas que conseguirían éxito y reconocimiento fuera del país como Libido, Índigo, Madre Matilda , Cementerio Club , Mar de Copas, La Liga del Sueño, también bandas locales muy representativas como Los Mojarras, La Sarita, Dolores Delirio, Los Adefesios, La Raza, Los imposibles , D'mente Común, Tk y otras. También el regreso de Leusemia. También aparece una de las bandas con una fuerte influencia del movimiento que se vivía en esa década (Grunge), la banda Huelga de hambre.   

(M.D)//

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