domingo, 23 de junio de 2013

Libros: Amores extraños

Amores extraños

Cristian Meléndez Obregón

(pegasus-cta@hotmail.com)


 Agonía y frustración en Amores extraños


 
 


 

Pio Baroja, en su libro Susana, es uno de los últimos autores en emplear la tragedia rondando a la protagonista como un recurso para terminar una novela, y es que era un método que apelaban casi la mayoría de los escritores del siglo XIX y comienzos del XX para darle, tal vez, continuidad a las historias que iban contando. Susana, al igual que María, de Isaac, muere al final, llenando de melancolía al lector, esfumándose la posible alegría cuando se va hilvanando la historia.

 

Amores extraños (Temática Editores, 2013), es el primer libro de narraciones escrito por Cristian Meléndez Obregón, donde el tema preponderante, como su mismo título lo sugiere, es el amor. Relaciones que a veces se convierten en frustrantes a pesar del esfuerzo de los protagonistas.

 

Por momentos, el autor nos deja entrever una referencia bibliográfica a través de sus diferentes personajes, ya sea como profesor, como estudiante o como simple espectador, participando de las actividades en sus diferentes facetas. Hacemos un recorrido por los salones de clases, por los huertos  llenos de frutas, por las quebradas del pueblo, participando en sus fiestas patronales, llenándose de melancolía y apasionamiento, descubriendo amores furtivos, extraños y escondidos en algún cerco donde fluye un chorrito de agua.

 

Cristian se deja llevar de la mano por cada una de las féminas que enloquecen al protagonista, arrastrándole en la tragedia o en la comedia, contraste que se da por lo menos en la mayoría de los cuentos.

 

En Amores extraños es recurrente la tragedia, desde el primer cuento, donde el mudo da muerte al jefe de los soldados que había dado la orden de violar a las hijas de Felipe. Lo mismo ocurrirá con Lluvia de ti, Celular, La promesa. La prima Vera en primavera nos llena de entusiasmo, lo mismo que Santo remedio, mientras que el misterio agónico se da en Enigmática.

 

La imagen de la alumna está presente en uno de los cuentos y no deja de ser paradójico que esa idealización se convierta en realidad, a pesar de los años transcurridos y haberla encontrado en un lugar, donde mueren los sueños.

 

Un libro, donde las historias pueden profundizarse en una segunda entrega, para no dejarnos con ese sabor agridulce, con la imagen de la prima Vera y la sobrina Sandra rondando en nuestra cabeza.

 

                (Juan Rodríguez Pérez) 

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