jueves, 15 de agosto de 2013

Personaje ilustre: Saadi

 
 


Saadi (1162 - 1291) / Oswaldo Gonzaga Salazar

Obras. (Bustan) "La huerta"; (Gulistan) "Jardín de rosas"; "Libro del ensayo"; numerosos cuentos, fábulas y aforismos.

Semblanza biográfica
De entre la sabiduría milenaria de los pueblos del lejano oriente tienen en Persia a Saadi de Schiraz como a su poeta y sabio más representativo de su rica tradición literaria.

Estudió ciencia y teologías en Bagdad. Hombre de gran erudición, conoció lenguas orientales, incluso el latín. Leía mucho a Séneca. Escribió en árabe como en su lengua natal persa.

Viajó la mayor parte de su larga vida -109 años- por Persia, Siria, Turkestán, Arabia, Egipto y Abisinia. Participó en la expedición contra la Quinta Cruzada. Fue hecho prisionero en Trípoli por los cristianos, pero rescatado por un mercader que lo casó con su hija. Una infortunada unión, ya que prefirió devolver a la hija junto con la dote  que le habían dado.

Siendo ya avanzada su edad, se retiró como un eremita, dedicándose al estudio y la oración. En 1264, en sagrada ceremonia fue nombrando maestro sufi, tenía 84 años. Ya había logrado escribir sus dos obras maestras a las que debe su celebridad: el "Bustan" y el "Gulistan".

Obra poética
A pesar de tener una formación erudita, Saadi nunca escribió como un académico o intelectual de grandes conocimientos. Muy por el contrario: su prosa amena y sencilla, sus versos frescos y espontáneos están más cerca del decir popular y folclórico, del espíritu de sus pobladores que tan bien conoció y gracias a sus experiencias de viajero que tuvo. Y así lo hacían también los grandes maestros místicos y espiritualistas del Islam concentrando en cuentos, anécdotas, fábulas, aforismos que vivencialmente viene de las personas que trabajan y disfrutan con fuerza productiva.

Sus obras tan simples en vocabulario y estructura son la delicia y lectura obligada de los estudiantes y todo lector persa.

"Jardín de rosas" (Gulistan) es considerado como un texto clásico para iniciarse en el conocimiento de la literatura iránica medieval. Se la tiene por el espejo del espíritu persa-musulmán. Es un poema ético-narrativo (parte en prosa, parte en verso) de inmensa popularidad. Lo sencillo no le quita –más bien favorece– la elegancia auténticamente clásica de su estilo. F. Gabrieli dice: "En el arte fino y sosegado de Saadi se ha reconocido el alma piadosa, perspicaz y moralizante de Persia". Traduce una sabiduría que a la vez es  caridad, tolerancia y moderación. Todo esto nos dice del narrador hábil y ameno de anécdotas moralizantes, sentencioso, pensador. De fina moraleja. Y también inspirado poeta.

Sus aciertos en la fábula muestran su gran talento, que sin dejar de ser estas para menores, no dejan de ser profundas. Solo su claridad de visión y lo depurado de su estilo, puede producir tal sencillez.
En ambas obras, los relatos, fábulas, anécdotas, guardan una indpendencia entre sí, siempre con moralísticos aforismos que ponen de relieve su mensaje.

El BUSTAN. Contiene 10 capítulos: 1. La justicia. 2. La bondad. 3. El amor místico. 4. La humildad. 5. La resignación. 6. El renunciamiento. 7. La educación. 8. La gratitud con Dios. 9. El arrepentimiento. 10. Plegarias.

EL GULISTAN. El paraíso dice Saadi, tiene ocho jardines, y así divide a su obra en ocho capítulos, que trata: Sobre la excelencia de la moderación en los deseos; Sobre las ventajas del silencio; Sobre la educación; Sobre los discretos y prudentes; Sobre los reyes; Sobre la sociedad; Sobre la vejez.


Proverbios y aforismos de la sabiduría popular persa (folclórico)
 
Un beso robado no es devuelto fácilmente.

Confía en Dios; pero primero amarra bien tu camello.

La paciencia es amarga; pero lleva un dulce fruto.

Para hacer tortilla primero hay que romper huevos.

Tres cosas no pueden ser retratadas: La flecha una vez disparada del arco; La palabra dicha a prisa y; La oportunidad perdida.

El mentiroso tiene mala memoria.

Cada quien vuela con los de su clase: pichón con pichón; halcón con halcón.

…Porque cada faraón tiene su Moisés.

Permanece en el mundo, pero no seas de él.

Si lamentas besarme, retrocede en tu beso.

 Aquellos que han hecho una puerta y una cerradura, también han hecho una llave.

La sal no es atacada por las hormigas.

Un perro traidor es hermano del chacal.

No contestar es en sí una respuesta (el silencio es también una respuesta).

Porque el azúcar no es arsénico, muchas tumbas están llenas (repletas).

Tu talismán mágico es maravilloso, pero eres tú un Salomón para hacerlo que funcione.


Frases de Saadi 
e imágenes poéticas

Sé como el sándalo que perfuma el hacha que le hiere.

El pueblo es un bello árbol frutal que hay que cuidar si se quiere que fructifique.

No duermas nunca demasiado profundamente: conviene que puedas oír la débil voz del hombre que grita: ¡justicia!

El consejo de un ignorante campesino vale, a veces, por todas las lecciones de los filósofos.

No preguntes qué es lo que buscan los santos derviches que van recorriendo el mundo: buscan un hombre justo.

Todos los que han viajado en el desierto saben que el hombre que anda sin prisa, llegará antes que el que corre.

Por más que un moscardón esté posado sobre una rosa, no deja de ser un moscardón.

No llores sobre los muertos, que no son más que jaulas de las cuales los pájaros han volado.

El último de todos los recursos es el sable.

No siempre el caballero que va más bien montado es el que sale vencedor en el torneo.

Tener piedad de la pantera, es ser injusto con los corderos.

No preguntes la verdad más que a un enemigo.

 El tumultuoso torrente que baja de los montes va a perderse en el barranco; pero la más modesta gota de rocío es aspirada por el sol que le eleva hasta las estrellas.

Deposita tu confianza en el hombre que siente el temor de Dios y desconfía del que no teme más que al sultán.

No te vanaglories de los éxitos que hayan tenido todos tus discursos: piensa siempre en el gran número de ignorantes que hay en toda la asamblea.

Un árbol despojado de sus hojas por el invierno alzó los brazos al cielo como suplicante. Escucha el cielo su plegaria y no solo, al llegar la primavera, le viste de hojas y de flores, sino que, después la providencia lo colmará de frutos.

Veamos el mensaje místico que entraña: 
La perla

Una gota de agua desprendida del seno de una nube cayó al mar y, sobrecogida al verse allí, exclamó: "¡oh mar!; cuan pobre cosilla me siento ante tu inmensidad". En recompensa ante este sencillo acto de humildad, ordenó Dios entonces, que una concha le diera albergue, alimento y forma sólida. Transformóse así en una espléndida perla, y llegó a verse incrustada en la corona de un rey. Dios había querido dispensarle esta alta honra porque había sido humilde. Gozó de duradera vida porque ella misma se había comparado con la nada.//

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