jueves, 15 de agosto de 2013



Nicomedes Santa Cruz 
(1925 - 1992)

Obras importantes
"Décimas", "Cumananá", "Antología: "Décimas y poemas", "Ritmos negros del Perú", "Rimac tampu, Rimas al Rímac", "La décima en el Perú", "España en su folclore", "América negra", "Chala", "De igual a igual".

Reseña biográfica

Las manifestaciones culturales afroperuanas tienen en Nicomedes Santa Cruz a su representante más emblemático en el campo literario poético. 

Es considerado como su mayor contribución a la literatura peruana el haber rescatado y preservado la tradicional décima del Perú. 

Periodista de profesión, también incursionó en la radio y televisión, haciendo conocer por tantas partes del mundo la riqueza cultural peruana. 

Fue además, folclorista y escritor de medulares ensayos cuyos temas entrañaban fuertes críticas contra la marginalidad del indio, las injusticias entre la raza negra, el racismo, en colonización africana, el imperialismo. 

De origen muy pobre, tuvo que trabajar desde temprana edad para apoyar a su familia de diez hermanos.
Nació el 4 de junio, día considerado en su memoria, "el día de la cultura afroperuana".

Como director y actor de teatro, debutó en el teatro municipal de Buenos Aires con la compañía "Estampas de Pancho Fierro". 

También viajó por Europa y África, donde en 1954 formó parte del coloquio Negriture et Amerique Latina.
Propagó el arte negroide por Cuba, México, Japón, Colombia. Desde Brasil en Feira de Santana (Bahía), se inspiró en la creación de "América latina", con proyección continental e integracionista. Amaba ese coloso donde habitaban 20 millones de negros.

En 1981 se desempeñó como periodista, colaborando con el folclore de España. Allí residió hasta su muerte. Un cáncer al riñón acabó con su vida en 1992.

Obra poética
En el poema "Al compás del socavón", el mismo autor explica en verso lo que es una décima del Perú. La ingeniosa creación poética consta de cuatro estrofas con diez versos cada una. Allí mismo explica como rima. Además, tómese en cuenta, el último verso de cada estrofa, que sumarían cuatro, conforman el cuarteto que hábilmente es colocado al comienzo como síntesis poética. En total: un cuarteto y cuatro estrofas de diez versos de ocho sílabas (octosílabos). Así, Nicomedes Santa Cruz rescató para conservar en este modelo las décimas trabajadas o sabidas, creadas o aprendidas, que conformaron su vastísimo repertorio que integraban esa colección material anónima que iba recogiendo en su peregrinación el poeta por los diferentes pueblos de nuestro país: en los cañaverales de Trujillo y Chiclayo, en los arenales de Piura y Morropón, y en los algodonales de Cañete y Chincha, escribiendo siempre atento, lo que le dictaban al memorioso patriarca y lo que la gente improvisaba en las reuniones o fiestas en el laborar cotidiano.

Así coleccionó décimas tan bien creadas entre: "montoneros, cierrapuertas, asonadas, cuartelazos, huelgas y conjuros". Por eso él dice: "Mi formación fue folclórica", por eso es que toda su obra tiene un sencillo y cálido sabor popular. "Mi profesión era la herrería artística", confiesa el poeta.

A pesar de su gran sensibilidad social y su lucha a lado de los pobres y desposeídos, su paso por la política fue efímero, de la que se retiró muy pronto. Pero continuó su lucha desde su condición de artista. Lo vemos en su mensaje poético. Sus versos "A Talara", se hicieron tan populares que fueron erigidos en bandera de lucha por los estudiantes universitarios e impresos en sindicatos que pedían la reivindicación de Talara y la nacionalización del petróleo.  

No calló su voz altisonante ante los problemas vitales de África y Afroamérica. Allí están sus décimas "Congo libre", "Johannesburgo",  "De igual a igual", "Muerte en el ring". Miles de ejemplares se agotaron de inmediato. En sí es también una útil y hermosa trinchera de lucha.

El espíritu humorista y hasta zumbón no podía faltar. Es propio, connatural; le viene de antaño, que estando entre los que más han sufrido ―y sufren― aprecian más la vida, conservando siempre la alegría y las ganas de vivir, amar y gozar intensamente.

Y dice así:

Solo nuestro padre Adán
vivió libre de los cuernos 
porque nuestra madre Eva
no tuvo con quien ponerlos.

María puso a José
aquel misterioso cuerno.
Le dio por hijo a Jesús
siendo hijo del Padre Eterno.

Talara no digas "Yes"
mira al mundo cara a cara,
soporta tu desnudez
… y no digas "yes" Talara.




Décimas:

RITMOS NEGROS DEL PERÚ
(1957)

A don Porfirio Vásquez A.

Ritmos de la esclavitud 
contra amarguras y penas. 
al compás de las cadenas 
ritmos negros del Perú.

De África llegó mi abuela 
vestida con caracoles, 
la trajeron lo` epañoles 
en un barco carabela. 
La marcaron con candela, 
la carimba fue su cruz. 
Y en América del Sur 
al golpe de sus dolores 
dieron los negros tambores 
ritmos de la esclavitud

Por una moneda sola 
la revendieron en Lima 
y en la Hacienda "La Molina" 
sirvió a la gente española. 
Con otros negros de Angola 
ganaron por sus faenas 
zancudos para sus venas 
para dormir duro suelo 
y naíta`e consuelo 
contra amarguras y penas...

En la plantación de caña 
nació el triste socavón, 
en el trapiche de ron 
el negro cantó la zaña. 
El machete y la guadaña 
curtió sus manos morenas; 
y los indios con sus quenas 
y el negro con tamborete 
cantaron su triste suerte 
al compás de las cadenas.

Murieron los negros viejos 
pero entre la caña seca 
se escucha su zamacueca 
y el panalivio muy lejos. 
Y se escuchan los festejos 
que cantó en su juventud. 
De Cañete a Tombuctú, 
De Chancay a Mozambique 
llevan sus claros repiques 
ritmos negros del Perú.


SI EN VERDAD TANTO LA QUIERES
(1955)

Si en verdad tanto la quieres, 
si tu amor es tan profundo 
es preciso que la esperes, 
no se va a acabar el mundo.

Sus padres tienen razón, 
ustedes son dos mocosos 
que sueñan con ser esposos 
sin medir la situación. 
Ajustarse el pantalón 
y cumplir con mil deberes 
son sagrados menesteres 
que no se toman al vicio. 
Aprende bien un oficio 
sí en verdad tanto la quieres.

Ya sabes que su mamá 
te mira como a enemigo, 
no la deja hablar contigo 
y ni permiso le da. 
Y la vez que su papá 
te trató de vagabundo 
quisiste por un segundo 
darte golpes con el viejo...
Llévate de mi consejo
sí tu amor es tan profundo:

No frecuentes la cantina. 
No penetres al billar. 
Llega temprano a tu hogar. 
Usa cuello y no chalina. 
No te pares en la esquina 
molestando a las mujeres. 
Deja los vanos placeres 
que conducen al oprobio, 
y si quieres ser su novio 
es preciso que la esperes.

Verás cómo cambra todo 
y hasta el viejo te saluda; 
se disipará la duda 
que te salpica de lodo. 
Si no te encuentra beodo, 
si escucha tu hablar facundo 
aquel viejo 'tremebundo' 
te verá con ojo tierno. 
Paciencia y serás su yerno, 
no se va a acabar el mundo.


SALUDO A IQUITOS 
28 de julio de 1969

Por dar un fraternal abrazo 
a mis hermanos de Iquitos
traigo el alma de caimito 
y el corazón de aguajal.

Que o más de un canto amoroso 
merece honor y respeto 
la capital de Loreto 
y mayor puerto fluvial.

Soy un cantor de la costa 
que saltó las cordilleras 
por conoceros de veras 
y brindarnos un salud, 
con masato, camu-camu 
o un trago de fuerte huito, 
brindar por mi bello Iquitos, 
Paraíso del Perú.

Así como el Amazonas 
-boa gigante del mundo-
recibe el beso profundo 
que le prodiga el Nanay, 
así quiero que mi canto 
se quede en vuestras personas 
como zumo de coconas 
bajo techos de irapay.

Quiero un cebiche de paiche, 
un suculento timbuche, 
y para llenar el buche 
juanes de hojas de bijao. 
Que ante los sabrosos platos 
de mi hospitalario Iquitos 
se me abre más apetito 
que piraña o tatatao.

Salud, Provincia de Maynas;
Iquitos de mis quereres: 
tierra de bellas mujeres 
y hombres valientes, ¡Salud...! 
Os doy mi fraterno abrazo
con amoroso respeto
gritando ¡Viva Loreto!


INDIO
02 de junio de 1961

Indio de la cordillera, 
en tu desconfianza pienso 
pero penetrar quisiera 
a tu corazón inmenso.

Comprendo tu desconfianza 
y en verdad no te censuro, 
hay en tu pasado oscuro 
cuatro siglos de asechanza. 
La promesa de bonanza 
y la arenga patriotera 
no cuajan en tu sesera 
te muestras irresoluto 
y entonces te creen bruto,
 indio de la cordillera.

Indio no, sólo peruano. 
Voy hacia tu muda queja,
acerca a mi voz tu oreja
que no hablaremos en vano.
Yo, tu hermano; tú, mi hermano,
frutos de un dolor intenso... 
Si hablando no te convenzo, 
si animándote hago mal 
más que en justicia social 
en tu desconfianza pienso.

Hierve con sordo murmullo 
la sangre en tu pecho estoico
mientras altivo y heroico 
va solitario tu orgullo. 
Quiero luchar por lo tuyo 
como que si mío fuera. 
Déjame gritar siquiera 
tus tristezas en mi canto. 
No tiene puertas tu llanto 
pero penetrar quisiera.

Por la legendaria guerra juntos, muy juntos, llorar;
secar el llanto y luchar 
y reconquistar la tierra. 
En costa, montaña y sierra
sin un peruano indefenso
perforar un surco extenso
enterrar el mal pasado 
y revivir abrazado 
a tu corazón inmenso.

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