sábado, 21 de septiembre de 2013

Personaje ilustre: Esopo



Esopo (1162 - 1291)

Semblanza biográfica

Esopo representa a la fábula lo que Homero a la epopeya griega. Constantemente imitado, pero nunca superado, permanece hasta nuestros días como el más pródigo fabulista de todos los tiempos. Su vida está entremezclada con lo legendario. Se dice que nació el año 550 a.C. y que buena parte de su vida la pasó como esclavo.

Era contrahecho y feo de rostro, pero ocurrente y discreto. Fue gracias a lo ingenioso de su talento que consiguió al fin su libertad.

No dejó textos escritos; sus creaciones ―más de 360―, pertenecieron a la tradición oral, hasta que un poeta griego ―Babrio―, las reunió por escrito. Fedro las tradujo al latín, que son las que hoy conocemos.

Su influencia es inmensa. Las fábulas eran utilizadas en la comedia, oratoria, poesía, incurso en los discursos filosóficos con un tono explicativo y didáctico. Debido a viles intrigas, fue acusado de robo sacrílego y condenado a morir despeñado.

Obra poética: Las fábulas

El nombre proviene del latín (invento, pequeña intriga). Son relatos cortos con hechos y personajes en su mayoría fantásticos en los que se presentan historias o fantasías alegóricas en cuyo simbolismo transmiten una enseñanza sutil o moral (moraleja) que puede ser expresada o sugerida explícita o implícita, ya sea en prosa o en verso. Estas alegorías morales cortas utilizan animales, seres de la naturaleza, lo que les facilita para llegar con suma sencillez a enseñar a los niños.

Se convierte así principalmente en un medio didáctico y artístico a la vez. No es un género literario en sí, sino una forma narrativa. Se basa en la comparación, uso de la metáfora y analogía.

La fábula es una especie de filosofía práctica, historias aprovechadas con máximas y preceptos morales induciendo a la rectitud del comportamiento. Su estructura es de una sencillez extrema y son tan populares sus temas, que resultan aplicables a toda la humanidad y en la enseñanza de los niños.

Las fábulas de Esopo tuvieron una enorme popularidad y acogida en el pueblo griego porque de ese mismo espíritu procedían. El gran mérito de sus fábulas está en su aguda capacidad realista de observación; aunque sean animales los personajes, los hechos se basan en acciones humanas ingeniosamente concebidas como gran conocedor de virtudes y defectos del carácter del hombre. Será por eso que son tan vigentes hasta la actualidad con sus críticas y sátiras al mismo tiempo.

En “El perro del hortelano” se satiriza al guardián adulador de su jefe o de su dueño que es tan celoso cuidándole sus cosas e intereses, por lo que “no come ni deja comer”.

Conocidísima también es la historia de la zorra hambrienta que no logra alcanzar las uvas y se aleja diciendo: “¡Están verdes, no me apetecen!”

Así de satírica es también “El viejo y la muerte”. De tanto victimizarse llamando a la muerte, cuando esta apareció, él, asustado le pidió, no que se lo lleve, sino que le ayude con la carga de leña.

“La cigarra y la hormiga”. La primera es divertida; la otra el esfuerzo, el trabajo y el ahorro. El invierno fue nefasto para la primera, no guardó pan para mayo. Trágicas consecuencias. ¡Tienes que ser precavido!

En “La gallina de los huevos de oro”, la moraleja es la siguiente: “Es conveniente estar contentos con lo que se tiene y huir de la insaciable codicia”. Por la curiosidad y la ambición el dueño de la gallina, la mató queriendo más oro de sus entrañas. “Perdió soga y cabra” quedándose en la más absoluta pobreza.


Algunas fábulas:


Las lágrimas del rico

Murió una de las hijas de cierto señor muy rico y según la costumbre de aquel tiempo pagó a muchas mujeres para que la llorasen. La otra hija, sorprendida, se acercó a su madre y le dijo:
―Madre mía, ¿cómo nosotros que sentimos la desgracia, apenas lloramos, y esas mujeres, que ni siquiera conocían a la difunta, se deshacen en llanto?

La madre le contestó:

―Hija mía, no te extrañes: esas mujeres no lloran lágrimas, sino monedas, y ya sabes que las monedas son las lágrimas del rico.


El león y el asno ingenuo

El león y el asno se juntaron para cazar animales salvajes. Provechoso, todo iba de maravilla en el trabajo en equipo: el león con su larga experiencia, y el asno con sus potentes patadas. Al final, acumuladas las presas, el león las dividió en tres partes: “La primera me pertenece por ser el rey; la segunda también es mía por ser tu socio; y sobre la tercera, mejor te vas largando si no quieres que te suceda lo que a estas presas cazadas. Moraleja: No seas tonto: no cometas el error de asociarte con alguien más poderoso y fuerte que tú.

La lecherita

La hija de un granjero llevaba un recipiente lleno de leche a vender al pueblo y empezó a hacer planes futuros.

“Cuando venda esta leche, compraré 300 huevos; los huevos, descartando los que no nazcan, me darán 200 pollos; los pollos estarán listos para mercadearlos cuando los precios de ellos estén en lo más alto, de modo que para fin de año tendré suficiente dinero para comprarme el mejor vestido para asistir a las fiestas donde todos los muchachos me pretenderán y yo los valoraré uno a uno…”.
Así pensaba; pero en ese momento tropezó con una piedra, cayendo junto con la vasija de leche al suelo, derramándola toda. Sus planes se esfumaron en un instante. Moraleja: No te ilusiones con lo que aún no tienes.


El águila y la zorra

Cazó un hombre un águila viva, y después de cortarle las alas le puso una cadena para tenerla a su servicio como un perro. Cierto cazador bondadoso, que observaba la melancolía y el enflaquecimiento del ave, se compadeció de ella y la compró; y luego la cuidó con tal solicitud que pronto le crecieron las alas. Cuando esto hubo sucedido, el generoso dueño le dio la libertad; y agradecida el águila, se presentó al día siguiente a su bienhechor, llevándole una hermosa liebre que había cazado.
―Tonta eres ―le dijo una zorra que la había visto ―; yo le hubiera llevado el obsequio al primer hombre para ganarme su voluntad, al que te encadenó antes, y ahora puede volver a hacerlo; por lo que respecta a este, siempre que caigas en su poder te dejará libre como hoy.
―La reina de las aves le dijo muy enfadada:
―Quédese para una zorra el ganarse la voluntad de los malos y olvidar el beneficio de los buenos; por lo que respecta a mí, siempre despreciaré a los primeros y colmaré de atenciones al segundo.


El bien y el mal

En esta fábula Esopo también muestra su preocupación por temas tan filosóficos y abstractos como “El bien y el mal”:

Los Bienes por su debilidad fueron expulsado de la tierra por los Males y subieron al cielo. Allí le preguntaron a Júpiter cómo deberían portarse con los hombres; el dios dijo que no se presenten a estos todos juntos sino uno detrás de otro. Por eso los Males, viviendo cerca de los hombres, los asaltan continuamente, mientras que los Bienes teniendo que descender del cielo, los visitan de tarde en tarde. La historia demuestra que nadie ha conseguido el bien rápidamente y, en cambio, todos han sido heridos a diario por el mal.

Escribe: Oswaldo Gonzaga Salazar

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