domingo, 13 de octubre de 2013

Peruano ilustre: José Watanabe



José Watanabe (1945-2007)


Escribe: Oswaldo Gonzaga Salazar


Obras: “Álbum de familia” (1971), “El huso de la palabra” (1989), “Historia natural” (1994), “Cosas del cuerpo” (1999), “Antígona” (2000), “Habitó entre nosotros” (2002), “Lo que queda” (2005), “La piedra alada” (2005), “Banderas detrás de la niebla” (2006), “El guardián del hielo”, “Poesía completa”.


Vida y obra poética

Considerado como uno de los principales poetas peruanos contemporáneos con proyección latinoamericana, José Watanabe pertenece a la generación de los poetas de la década de los 70, destacándose desde el inicio como un gran lírico de voz propia y estilo original.

Tuvo una infancia muy pobre. Su padre, migrante japonés y su madre, campesina de la sierra, vivieron en la hacienda azucarera del norte del país: Laredo.

Un golpe de suerte les favoreció y ganaron la lotería, entonces la familia se trasladó a Trujillo. Migró después a Lima decidido a seguir estudios superiores de arquitectura, los que abandonó al cabo de dos años, para dedicarse de lleno a la poesía.

Su formación fue esencialmente autodidacta.

También ofició como guionista de cine y documentales.

Se involucró en el medio televisivo. Es autor de los guiones de los conocidos filmes dirigido por Francisco Lombardi: “La ciudad y los perros”, “Maruja en los infiernos” y “Alias La gringa”.

Produjo una adaptación libre de la tragedia “Antígona” de Sófocles, cuya puesta en escena del grupo de teatro “Yuyachkani”, fue un rotundo éxito.

Su franca, sincera y cálida amistad literaria oscilaba entre los dos grupos poéticos sobresalientes de esos tiempos: “Hora Zero” y “Estación reunida”; pero siempre mantenía su independencia de todo trajín político, más allá de las preocupaciones de la época.

Por el poemario “Álbum de familia” le fue otorgado el primer premio de Poeta Joven del Perú (1971). El poemario “El huso de la palabra” (1989) fue considerado como el más importante de la década de los 80, lo que colocaba al autor confirmándolo como un poeta en plena madurez creadora.

Cosechó algunos premios internacionales y se hizo conocido en el ámbito latinoamericano e incluso en España, donde se vio favorecido con la publicación de varias de sus obras.

Realizó estudios de cinematografía en Europa.

Su salud un tanto quebrantada limitaba y obstruía su trabajo.

Tuvo una larga época ―18 años― que no llegó a publicar. Luego reinició “La piedra alada” y “El guardián de hielo”; “Banderas detrás de la niebla” pertenece a esta época.

Murió estando en plena producción en el 2007, aquejado de cáncer.


La poesía de Pepe Watanabe procede de dos vertientes: la primera es la tradición hispana y la segunda la tradición poética japonesa centrada en el Hayku.

En la primera, el decir sencillo del provinciano utiliza el lenguaje coloquial en el que casi siempre rompe el tono solemne para expresar en su humor criollo la dolorosa ironía con que critica expresiones de poses y figuretismos hipócritas de la gente falsa. Una muestra clara es “Consejos para las muchachas” y “Poema trágico con dudosos logros cómicos” en donde destila esta crítica punzante.

Lo más autentico lo muestra en el poemario “Habitó entre nosotros”, consumado arte en el que desfilan pasajes de la vida de Cristo humano, en donde no es necesaria la moraleja ya que, en su arte poético está plena y claramente sugerida, característica de su depurada estética.

En la segunda. El poeta aprendió de su padre no solo lo que él llama el refrenamiento, o sea: el control de las emociones, sentimientos y pasiones, como también la forma poética del Hayku. Este tipo de poesía oriental equivaldría así como a una especie de aforismo poético. El poema consta en su sincretismo solo de 17 sílabas, con características muy especiales, por ejemplo “dije al almendro: háblame de Dios: y el almendro floreció”. “Ya nadie recorre este camino, solo el crepúsculo”.
Los poemas de Watanabe no pueden ser considerados haykus, pero tienen las mismas cualidades y efectos: El laconismo, el poder de síntesis, la visión concreta y plática, la cadencia y musicalidad, y lo que sugiere en su simbolismo que no cae en la moraleja, sino en su señalamiento implícito. Son propiedades de las que participa tanto el hayku como la poesía del nisei. Muchos han visto en ellos la influencia de la poesía simbolista francesa. Puede ser: ello también se inspiraba en las estampas japonesas.//    



Poema trágico con dudosos logros cómicos

Mi familia no tiene médico
ni sacerdote ni visitas
y todos se tienden en la playa
saludables bajo el sol del verano.

Algunas yerbas nos curan los males del estómago
y la religión sólo entra con las campanas alborotando los
canarios.

Aquí todos se han muerto con una modestia conmovedora,
mi padre, por ejemplo, el lamentable Prometeo
silenciosamente picado por el cáncer más bravo que las águilas.

Ahora nosotros
ninguno doctor o notable
en el corazón de modestas tribus,
la tribu de los relojeros
la más triste de los empleados públicos
la de los taxistas
la de los dueños de fonda
de vez en cuando nos ponemos trágicos y nos preguntamos
por la muerte.

Pero hoy estamos aquí escuchando el murmullo
de la mar que es el morir.

Y este murmullo nos reconcilia con el otro murmullo del río
por cuya ribera anduvimos matando sapos sin misericordia,
reventándolos con un palo sobre las piedras del río tan
   /metafórico
que da risa.

Y nadie había en la ribera contemplando nuestras vidas hace
    /años
sino solamente nosotros
los que ahora descansamos colorados bajo el verano
como esperando el vuelo del garrote
sobre nuestra barriga
sobre nuestra cabeza
nada notable
nada notable.


JUDAS

SER  fiel
como un perro seguidor era mi más íntimo
regocijo: sabía que me guíaba el mejor.

Podía copiar sus movimientos, iguales músculos
y huesos se movían en mí,
y su huella
en la yerba o el barro
no era más profunda que la mía.

Cómo no amarlo entonces: Él era el Hijo de Dios
y me concedía su semejanza.

De otro modo no hubiera podido amarlo
ni acompañarlo con serenidad de hermano.

Ay, pero yo ignoraba que era campo de pruebas.
El divino azar hizo rodar entre doce hombres
el huevo de la serpiente. Anidó en mí.

Yo amaba al albo cordero
pero tuve que entregarlo como cordero de sangre.

Y ahora colgado en el viento, sepan,
que no tuve el valor de perdonarme.
 

Jesús ante Pilato

Como brasa recibida en unas manos
e inmediatamente devuelta, así
quemante
vas.
Ningún poder quiere tocarte, excepto
la insolente muchedumbre. Seducida
grita
que te crucifiquen.
Ahora,
aligerado y puro como pluma puesta de pie,
miras
cómo se cumple el mal: qué pronto
qué puntualmente
los hombres
son turba.



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