miércoles, 5 de noviembre de 2014

Publicaciones: Coto Boa



Escribe: Alberto Vela Muñoz

Los relatos expuestos en el presente texto “Coto Boa”, de Armando Ayarza Uyaco (Iquitos), además del lenguaje divertido y sencillo, están matizados con expresiones propias del hombre ribereño o nato del bosque, como en el caso de “Tigre negro”, donde el personaje reta a la fiera, le habla y logra amainar y vencerle. Aquí la leyenda y la historia se funden logrando mostrarnos la cultura del aguerrido pueblo jíbaro que siempre ha vivido en una extraordinaria armonía con la naturaleza.
En el relato “Coto boa” encontramos a una gigantesca y monstruosa serpiente de dos cabezas que emite el sonido gutural del coto mono, con el fin de mimetizarse, tender una trampa, atraer con facilidad a sus presas.
Aquí también se ocupa del prehistórico “Sachamama” más conocida como “la madre del monte”, no solo como temible fiera con poderes sobrenaturales, sino sobre todo, como una de las mejores guardianes del bosque ante la ambición y actitud depredadora del hombre occidental.
En el relato “Pelejo” trata de emular el comportamiento pacífico del hombre del bosque, que vive en paz y armonía con la naturaleza, pero que puede convertirse en temible Yanapuma cuando alguien trata de vulnerar su espacio territorial o destruir sus recursos naturales.
Finalmente en “El canto del amor” donde se combina lo real con lo imaginario, la razón con el sentimiento, el conocimiento empírico con el conocimiento científico. Aquí actúan los espíritus de los animales, de las plantas invocados por el respetado Chaman, el mismo que se ha formado bajo estrictas dietas e ícaros, proceso que le ha dado el poder para curar daños y enfermedades maléficas, pero también un extraordinario don para hacer regresar al ser amado por más lejos que se encuentre, como es el caso de Neitza, la mujer awajun, que regresa a los brazos de su amado gracias al Canto del amor.
En fin, les invito a recorrer este mundo mágico y mítico a través de una minuciosa lectura de los fascinante relatos de Coto Boa, y no solo recrearnos con el arte de la literatura, sino crearnos una conciencia que los bosques están habitados, hace miles de años, por hombres que respetan la naturaleza y saben convivir con ella. //

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