lunes, 23 de febrero de 2015

Prioridades en el “face”


La estupidez humana ha llegado a límites francamente impensables. Con tan solo ver o leer la basura que se emite en la televisión o en las redes sociales, uno se hace la idea de lo jodido que estamos.
Conozco personas, quizás me incluyo entre ellas, adictas al facebook. Estas han forjado su existencia en una simbiosis cojuda, elemental para sus acciones de cada instante. Lo primero que hacen cuando se despiertan, comen, orinan, excretan, van a un lugar, etc., es contar al mundo lo que les está sucediendo.
Más o menos he podido evidenciar las prioridades, en este orden:
En primer lugar está las juergas y viajes. Quien no se ha tomado una foto en una disco, bar o algún otro antro parecido, no sabe lo que es ser popular. Es más, quienes no lo han hecho, no pueden ser de este planeta. Alguna forma ha de haber, o motivo, para expresar lo dichoso que uno es en estos casos, por tanto, una foto con un bonito comentario incrementará esa dicha.
En segundo lugar, la comida. No hay duda que dar a conocer al mundo lo que se está comiendo, es, una experiencia parecida a un orgasmo, o el equivalente a ganar una lotería. Pero esta información que seguramente a todos nos interesa, pues con ella vamos a imaginar el color de las excretas, debe estar acompañada de imágenes, para una mejor y precisa especulación.
En tercer lugar, tan importante como los dos primeros, los amigos y parientes. No el amor, este es aparte. Es tan importante la amistad y la convivencia armoniosa, que de hecho, todo el mundo debe enterarse quienes son los amigos de uno, o los hermanos, o hijos, o padres, siempre que salgan muy bien en las fotos y puedan ganar la aceptación de los miles de amigos que uno suele tener, aunque no se los conozca a la mayoría. Aquí es importante, recalco, que se vean bien; de ser lo contario, debe buscarse los mejores ángulos para las fotos, y claro, también los comentarios deben ser precisos y de acuerdo a las circunstancias, con el lenguaje adecuado, por supuesto no el oficial.
El cuarto puesto es para los famosos. Qué dicha y qué fortuna fotografiarse a lado de uno de ellos, en un aeropuerto, o en conciertos, o en una de esas giras que se hacen en los coliseos cerrados. No importa mucho si la vanidad y demás mierda que se promueve en la TV te haga poco inteligente, ¡qué diablos!, tu oportunidad es única. Hasta los políticos, populistas en extremo, lo hacen para ganar votos.
Finalmente, acápite aparte, está el tema del amor. Qué importante es expresarse en alguna frase o poema, o mejor, en esas imágenes de corazones, cuadros, o paisajes en la que priman pensamientos, frases o algún escrito que cante ese noble sentimiento. Todos deben enterarse, el mundo debe saber lo que sientes e imaginarte noble, dador de cariño, sensible. Qué importa parecer poco inteligente, eso no cuenta.
Hasta aquí una clasificación enteramente personal. Lo que haré luego corresponde a mi propia estupidez: voy a revisar el face.  // (M.V.)

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