miércoles, 25 de febrero de 2015

Capitalismo y cultura


Capitalismo y cultura


Cultural  y  cotidianamente puede comprobarse que  la gente no habla de capitalismo porque sutilmente está prohibido en el sentido que, si lo haces te motejan de “radical”, “izquierdista” y en el peor de los casos de “terrorista”. Algunos llegan sólo pronunciar “el sistema”. En ese sentido, el capitalismo es una cultura sin educación, con códigos de ética que no se cumplen. El capitalismo es “cultura de la incultura”, no nos permite hablar de determinados términos, pensamientos, ideologías, etc., se creen “el pensamiento único”.

¿Qué es el capitalismo? Y ¿Por qué tanto misterio?

Históricamente, el mundo ha vivido en su plenitud 4 sistemas de producción: sistema comunitario primitivo (equidad, solidaridad y ayuda mutua); sistema esclavista (desigualdad, lucha de clases, individualismo); sistema feudalista (desigualdad, lucha de clases, individualismo) y sistema capitalista (desigualdad, lucha de clases, individualismo). Existe la doctrina, teoría e ideología de un quinto sistema: el sistema socialista, que antecede al comunismo; este se pretendió aplicar en 1917, en Rusia y otros países, pero el capitalismo los ha estrangulado en la cuna.
Karl Marx, conocido como uno de los filósofos y pensadores más importantes e influyentes de la historia, desarrolló el concepto de capitalismo más elaborado: “sistema cuyo objetivo final no es una distribución justa de la riqueza, sino su constante acumulación y la concentración en pocas manos”. Donde el “El capital es una relación social burguesa de producción, una relación de producción de la sociedad burguesa”. (La ideología Alemana. Pág. 163). El tiempo ha demostrado la exactitud del marxismo.
Desde su inicio en Europa feudal (año 1100) hasta su establecimiento como sistema económico dominante en 1789, con una de las revoluciones más sangrientas que la historia registra (Revolución francesa), sus teóricos han sembrado la cultura en nuestras mentes que el capitalismo es el mejor de todos porque hace a los hombres libres y brinda riqueza a todo el que trabaja duro. En la práctica comprobamos que eso no es cierto. La manipulación mediática y agresiva la ha llevado al nivel de dogma, fajándonos una mordaza de opinión, es decir la palabra del capitalismo es ley y no se discute. Entonces, el humilde trabajador se crea ilusiones de ser rico, trabaja duro y honestamente, cuando no lo logra se autoinculpa y se desalienta, no se da cuenta que le pagan un salario sólo para sobrevivir. El capitalismo es la mafia legalizada e institucionalizada protegida por el Estado. Por tanto, el capitalismo no crea riqueza y prosperidad para todos y la famosa libertad con la que se llenan la boca no es otra cosa que “auto-regulación de los mercados”, falsa libertad inventada por quienes toman las decisiones a puerta cerrada en un estrecho círculo de poderosos influyentes (empresas monopólicas y bancos), y no de la ciudadanía.
También nos hacen creer que la pobreza es temporal y que se va a resolver si está en manos privadas, y si hay mayor inversión privada, favoreciendo de esta manera la privatización del sector público y riqueza de unos pocos y, cuanto menor participe el Estado, mejor; que las crisis son normales y que pronto se van a resolver. Puede usted comprobar que no es cierto, sólo es “cultura de la incultura” al decir del luchador social y escritor moyocho Edgardo Vásquez Arbildo. Lo que vemos hoy en día, es un deterioro constante en el nivel de vida de los trabajadores sin esperanza de mejora. El capitalismo se está agotando, agoniza y muere en un proceso lento con grandes dificultades para el pueblo.
El  último estudio encargado por la BBC y realizado por GlobeScan y el Programa de Actitudes Políticas Internacionales (PIPA, por su sigla en inglés) de la Universidad de Maryland, el 74% rechaza al actual capitalismo imperialista y  el 23% sostiene lisa y llanamente que el capitalismo está herido de muerte y se requiere un nuevo sistema económico, como opina, por ejemplo, un 43% en Francia. La investigación en 27 países incluyó sólo a 5 de América Latina y cuyos gobiernos fomentan el neoliberalismo: Brasil, Chile, Costa Rica, México y Panamá. El resultado cayó como un balde a agua fría sobre los propagandistas del capitalismo.
El presidente de GlobeScan, Doug Miller, admitió: “En apariencia, la caída del Muro de Berlín en 1989 pudo no haber sido la victoria final del capitalismo de mercado que pareció entonces, particularmente después de los acontecimientos de los últimos 12 meses”. De igual manera Steven Kull, del PIPA, dijo: “Algunos aspectos del socialismo, tales como los esfuerzos del gobierno para igualar la riqueza, continúan atrayendo a mucha gente en todo el mundo”. En otras palabras, no hubo “fin de la historia”.
Por otro lado, nuestro pueblo debe aprender a utilizar las herramientas que nos brinda el capitalismo imperialista, la imposición de la organización en red, hay que transformarlo en redes de indignación y organización, tal como lo demostraron los jóvenes peruanos al convocar a sus marchas contra la “ley pulpín” y antes el “Movimiento de los indignados” en Europa: La Internet y las redes sociales deben pasar a formar parte de nuestra cultura organizacional y lucha por un mejor sistema económico social. Buscar cambios en las mentes de las personas y en las categorías culturales falsas que ha sembrado el capitalismo. El planeta debe moverse con las redes. La era digital es el nacimiento de una nueva cultura revolucionaria para la acción política en las calles. Manuel Castells, ya lo denominó como “Redes de indignación y esperanza”, cuyo libro empezó a circular desde el 2012. Para ello tiene que haber una renovación cultural urgente de los líderes y los liderazgos o simplemente cambio de líderes. El arte y la literatura que son formas culturales importantes de esclarecimiento y sensibilización también se convocan ahora a través de las redes. //

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