miércoles, 25 de febrero de 2015

Cultura de la incultura


Cultura de la incultura

                                                                                                                 
Edgardo Vásquez Arbildo, moyobambino de pura cepa, un gran amigo, pero más amigo de nuestro pueblo, acuñó en San Martín la frase: “cultura de la incultura”. Alguien me preguntó si era correcto hablar de “cultura de la incultura”. Le contesté que sí, es correcto, porque hay gente que no se inmuta frente a la cruda realidad de la vida; por el contrario, la enmascara. Así como hay gente también que no promueve la cultura nuestra y, por el contrario, la degrada con su preferencia a lo extranjero, sus dichos y más con sus hechos. Son dos típicas situaciones de cultura de la incultura.
Conociendo a Edgardo Vásquez Arbildo, hombre íntegro, honorable moyobambino y, sobre todo infatigable luchador social, creo saber por qué lo dice. Investigué si tiene un artículo sobre el tema, no lo encontré, ni él se acuerda; sólo algunas alusiones en algunos artículos, cuando cita a Francisco Izquierdo Ríos y este hace referencia la muerte de RUBELA, su amiga de la infancia y la gente hablaba como “cosa de dios”; así contaba Izquierdo Ríos: «son cosas de dios» «¡Dios lo quiere así!», decía la gente, aun la mamá ¡que más quieres Etelvina! Le decían, ya tienes un angelito en el cielo, que rogará a Dios por ti, graficándose así la cultura de la incultura” (GREGORILLO, pag.33).
En el diario Voces del 5 de julio 2011, Edgardo al comentar sobre la desaparición física de Francisco Izquierdo Ríos escribía: “Han pasado 101 años de su nacimiento, 30 años de su muerte y qué vergüenza, poco o nada hemos hecho y eso es el resultado de que a ningún gobierno le ha convenido difundir sus valiosísimas obras, todo un tesoro; somos víctimas de la cultura de la incultura”. Entonces digo, aquí, la cultura de la incultura se produce cuando la verdad se corrompe con el silencio y la indiferencia.
En uno de sus últimos artículos, Edgardo señala que “la cultura de la incultura, que es la DEGRADACIÓN de la cultura”. Seguramente aludiendo a que la gente no piense, no analice, no sepa criticar este sistema capitalista que nos impone su cultura donde el dinero está sobre los seres humanos y la música rock y reggaetón estén sobre nuestros huaynos y mulisas. Es decir lo extranjero esté sobre lo nuestro, que la gente ponga a un lado a sus escritores amazónicos y prefiera a los que vienen de otro lado. Etc. Etc. Etc.

¿Cómo se manifiesta la cultura de la incultura?

Hoy más que nunca vemos que la cultura va cuesta abajo y la incultura cuesta arriba, escondiéndonos y distorsionando la verdadera naturaleza de los contenidos y las palabras, siendo siempre las instituciones educativas (antes escuelas y colegios), las universidades y los medios de comunicación, los escenarios principales de esta torpe cultura de la incultura, donde se nos esconde que inexorablemente la cultura y la educación transmiten ideología y política, en la medida como nos alejan de la realidad o distorsiona la misma, según la conveniencia de los que controlan el poder económico. Entonces la cultura de la incultura aquí se manifiesta, cómo los estudiantes, los padres de familia, docentes y la población misma (nosotros), estamos inconscientemente sometidos a una manera de alejarnos de la realidad y a una manera de aprenderla de forma distorsionada. Ellos deciden desde su propia cultura dominante qué pensamos, qué leemos y cómo comprendemos y a través de sus medios de comunicación, principalmente TV, qué sentimos, cuando nos reímos y con qué, y que la belleza física es mucho más importante que la belleza espiritual, tal y como lo determinan esos programetes: “esto es guerra”, “hola todos”, “bienvenida la tarde”, “combate”, que son antros de la cultura de la incultura, donde ya no sólo la mujer es “objeto”, sino también el hombre.
La cultura de la incultura significa la imposición de sólo movernos con los valores capitalistas "cosificados" con la degradante competencia y el individualismo, creyendo ingenuamente que somos verdaderamente libres y que la democracia es sólo votar cada 5 años.
La cultura de la incultura es práctica fundamental de las clases que controlan el poder económico, quienes nos imponen su cultura y sus doctrinas, sus héroes y mártires, y no permiten que nosotros  y nuestros pueblos tengamos  nuestra doctrina y nuestros mártires, calumnian nuestras experiencias colectivas y nuestras luchas y nos alejan de ellas para no aprovechar el conocimiento de todos y para todos. Calumnian tanto el interés colectivo que creemos que es malo y que sólo es bueno el interés y la lucha privada e individual, así como la propiedad privada. Que tal cultura de la incultura.
Calumnian y denigran la verdad que los desenmascara, por ejemplo la verdad que la cultura  es un reflejo de las relaciones sociales de producción, que, en el capitalismo que vivimos es relación de explotación, mafia para robar lo que el pueblo trabaja y produce y ellos se apropian de la producción. Ellos separan a la cultura de todo y lo conceptúan puramente espiritual que sale del alma del hombre y que es neutra o aséptica en la sociedad, con el único afán de alejar la cultura de la lucha de clases, porque para ellos la lucha de clases tampoco existe, cuando es evidente ante nuestros ojos que una clase dominante se legitima ante los dominados arguyendo “inteligencia y fuerza emprendedora” a través del Estado, sus medios de comunicación (aparatos ideológicos) y fuerzas armadas que ellos controlan. Aquí la cultura de la incultura se manifiesta cuando los dominados asumen como natural la dominación y que la lucha de clases es invento de “locos” y “totalitarios”.
En otras palabras, la gran mayoría impulsamos la cultura de la incultura, porque sabemos también que el conocimiento y la capacidad no son tomados en cuenta frente a la politiquería, el amiguismo y el poder del dinero y pocos lo critican. La incultura por tanto es común en el sistema capitalista, la gran mayoría somos ignorantes, pese a lo mucho que sabemos. Aceptar nuestra ignorancia nos hará libres. La cultura no es sólo voz del alma, sino ante todo la voz del tiempo que nos toca vivir y nuestro tiempo es la forja de una nueva sociedad más justa. //

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