martes, 24 de febrero de 2015

Javier Marqués (1861-1942)



Escribe: Oswaldo Gonzaga Salazar

Javier Marqués (1861-1942)

(Bahía, estado oriental del Brasil). Miembro de la Academia Brasileña de Letras. Fue incluido en la notable “Antología de cuentos brasileños” preparada por Osvaldo Orico. Publicó los ensayos “El arte de escribir” (1913), “Cultura de la lengua nacional” (1933) y “Evolución crítica literaria” (1944). En narrativa, “Pinodrama” (1919), “El sargento Pedro” (novela), “Holocausto” y “El hechicero”. La pluma de Javier Marqués, en portugués Xavier, es de alta calidad, sin perder su sencillez.

El cuento simbólico

El lector se preguntará ¿es esta una fábula, un apólogo, un cuento? Es todo eso y algo más. Yendo más allá de las estructuras clásicas a la manera de Esopo y otros fabulistas, los relatos de este gran narrador brasileño, crean una atmósfera irónica en sus textos un tanto sarcásticos. Parece que interpretara lo que Julio Cortázar afirmaba: “Hay asuntos que sólo tratándolos haciendo uso del humor lograrán sacudir hasta las conciencias más adormecidas”. Satirizar y remover prejuicios sociales a través de simbolismos como estas profundas y sencillas narraciones breves con moralejas nada convencionales o clásicas, pero sin perder su sencillez y transparencia.
Sus relatos abordan –desenmascarando– convencionalismos sociales, abordando profundas reflexiones éticas y hasta filosóficas, como podemos distinguir en la historia “La vida del hombre”. De ninguna manera intenta ser una simple parodia del género.
Estamos frente a uno de los más caracterizados escritores de la literatura brasileña.

La vida del hombre

Dios Creó al hombre, y le dijo;
—Anda, Serás el señor de la tierra y el animal superior. Grandes Trabajos y muchas sorpresas te esperan, pero triunfarás de todo por tú propio esfuerzo. Tu felicidad depende de tu voluntad. Vivirás Treinta Años…
El hombre escuchó, y se calló pensativo.
Dios Creó al asno, y le dijo;
—Vivirás como esclavo del hombre, le llevarás así como todas las cargas que te pondra encima, Serás Suficientemente paciente para soportar, no soló las cargas pesadas, si no tambien las privaciones que te serán impuestas durante los viajes. Vivirás cincuenta años.
 El asno meditó y contestó:
—Esclavitud, cargas, privaciones y vivir cincuenta años… perdoneme pero es mucho, Señor; Treinta años me bastaran.
Dios Creó al perro, y le dijo:
—Anda serás el compañero del hombre, le servirás de guardián, siempre vigilante, en su puerta, sirviendole con completa obedencia, aunque te den sólo un hueso para calmar tu hambre, recibirás golpes; pero humilde y fiel, lamerás la mano que te pegarás, viviras treinta años.
El perro pensó,  y replicó:
—Vigilar dia y noche, recibir golpes, tener hambre y vivir treinta años.. No, Señor, quiero diez solamente.
Dios Creó al mono, y le dijo;
—Anda, tu oficio es divertir al hombre, saltando de rama en rama,o bien amarrado con una cadena,tratarás copiando sus  gestos e imitandolé y haciendo muecas, hacerle olvidar sus molestias y regocijarle.
Viviras cincuenta años.
 —Señor, es demasiado para una vida tan indigna. Me basta vivir treinta años.
Interrumpiendo para hablar , entonces el hombre dijo:
 —Veinte años que el asno no ha querido, veinte años que el perro ha desdeñado y veinte que el mono ha rehusado, dádmelos, Señor, puesto vivir treinta años para mi son pocos para el rey de los animales.
—Tómadlos, dijo el creador. Vivirás Noventa años, pero con una condición: tú realizarás en tu vida no sólo tu destino, sino tambien del asno, el perro y el mono.
 Desde ese dia, así vive el Hombre:
—Hasta Treinta años, Es valiente, Resistente, Enfrenta peligrosy obstáculos, lucha resueltamente, vence y domina: ES EL HOMBRE
—De treinta a Cincuenta años, tiene una familia y trabaja sin descanso para mantenerla. Educa a sus hijos, se cansa para asegurarles buen porvenir. Las cargas y responsabilidades se lé acumulan encima: ES EL ASNO.
— De cincuenta a setenta años es el centinela de la familia. Abnegado y dócil su deber es defenderla. pero ya no puede hacer prevalecer su voluntad. Contrariado, se Humilla , Obedece: ES EL PERRO.
—De setenta a noventa años, sin fuezas, gibado, tembloroso, arrugado vive arrinconado, inútil y ridículo. su Gula hace  reir, asi como sus gruñidoz y su chochez. Sabe que ya no sé le toma en serio, pero se resigna y le gusta hacerse el payaso para los niños; ES EL MONO. //

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