miércoles, 25 de febrero de 2015

La vuelta al mundo en 80 días, de Julio Verne

La vuelta al mundo en 80 días, de Julio Verne

Por Miuler Vásquez

Un amigo mio, escritor que radica en Lima, una tarde me llevó por unos suburbios, donde se vendían cosas usadas. Ahí, en el lugar menos esperado, adquirí, a precio risible (7 soles) tres fabulosos libros, uno de ellos de Julio Verne: “La vuelta al mundo en 80 días”.
Me impresionó, en principio, la calidad de los interiores. En sus más de 160 páginas de por lo menos 35 x 25 cm, los dibujos a colores, el tipo de letra y hasta el papel mismo, usado, opaco, pero intacto en su totalidad, re-descubrí la magia de este talentoso escritor.
La historia que refiero, seguramente conocida por muchos, pues se ha llevado a la pantalla grande innumerables veces, en distintas épocas y con actores diversos, es una mezcla de precisión y destreza, elementos recurrentes en Julio Verne. Fiel a su característico estilo, no deja de mostrarnos con elegancia y sencillez, los innumerables parajes que van apareciendo en cada capítulo. El asunto menos relevante, de manera gloriosa, de pronto comprende la esencia del desenlace. Es decir, he aquí la magia de la literatura en su máxima expresión.
La vuelta al mundo, surge a raíz de una apuesta. Un “gentleman”, rico, exageradamente preciso con sus hábitos, les asegura a sus socios de un club, ricos también, que puede hacerlo en 80 días. Corren las apuestas, y el personaje en mención parte de inmediato, llevándose consigo a un ayudante que acaba de contratar.
El ayudante, que cree haber dado con el amo perfecto, pues pensaba vivir en la rutina el resto de sus días, al enterarse cree que su vida es bastante desgraciada.
En tanto, justo en esos días, se produce un robo millonario en un banco. Debido a una lamentable confusión, un agente de la policía, algunos días después de la salida del aventurero gentleman, lo confunde con el ladrón del banco.
Y así empieza una aventura sin igual. El agente tras los pasos, siguiendo a su blanco; el ayudante resignado, adaptándose poco a poco; y el personaje central de la historia, siempre tranquilo, imperturbable, con una respuesta para todo.
Atraviesan mar y tierra, por diferentes medios de transporte, salvan a una hermosa dama de ser quemada en un extraño ritual, el gentleman se bate en duelo con un inglés  dentro de un tren, justo antes de que los indios ataquen en considerable grupo y se lleven prisionero a su ayudante, al cual rescata luego de valiosas horas invertidas; finalmente viajan en un trineo y, al llegar de vuelta a Inglaterra, a pocas horas de su destino, el agente de policía, el que estuvo siguiendo los pasos al ladrón del banco, decide capturarlo. En su celda, el gentleman al fin pierde la tranquilidad, al creer que ha perdido la apuesta.
Unas horas después, el agente lo libera, pues ya habían dado hace algunos días con el verdadero ladrón.



El gentleman había apostado la mitad de su fortuna y durante el viaje, se gastó la otra parte, por tanto, estaba arruinado. En esas condiciones, le hace saber a la mujer que rescataron de ser quemada, que ya no podía favorecerle más; ella, que lo admiraba en grado sumo, decidió acompañarle de por vida.
A pesar de su actual estado, el aventurero decide casarse con la muchacha, de inmediato. Para tal efecto manda a su ayudante-criado que vaya a hacer los trámites. Al día siguiente, cuando estaban a punto de casarse, el criado, que tenía un reloj herencia de sus abuelos, exacto como su amo, por una casualidad descubre que no era el día indicado, sino uno anterior. En ese momento posponen la boda y corren al club, llegando en el instante preciso, segundos antes de que culmine el día de la apuesta.
¿Qué había pasado? He aquí la genialidad de Verne. Según los cálculos, el apostador, en efecto, vio 80 puestas de sol; pero los socios del club y todos los franceses, vieron solo 79. En cada día, había una diferencia de minutos, lo que hicieron, en los 80 de recorrido, un día completo. Y así fue que ganó la apuesta, insignificante en términos monetarios, dado a que había invertido un monto aproximado en todo el viaje.
Sin embargo, asegura el autor, con la ganancia que implica encontrar el amor, vale la pena dar la vuelta al mundo. //

1 comentario:

  1. Hola por casualidad como tu narras tambien yo me emocione al encontrar este libro y aunque a un precio no tan risible lo adquiri. cual no seria mi desilusion al encontrar dos hojas recortadas en la parte del texto ignoro la razon, porque ni siquiera habian imagenes en esa parte.
    te quisiera pedir si fueras tan amable si pudieras tomarle foto o escanear esas partes faltantesy enviarmelas. Crees que te sea posible. En cualquier caso muchas gracias

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