martes, 24 de febrero de 2015

Libros: La prostituta respetuosa

La prostituta respetuosa

Escribe: Juan Rodríguez Pérez

Jean-Paul Sartre (París, 21 de junio de 1905 – ibíd., 15 de abril de 1980), escribió la obra de teatro “La puta respetuosa” en dos cuadros de 4 y 5 escenas respectivamente, donde trabaja el tema de la violencia y la discriminación racial, especialmente en el sur de los Estados Unidos (que es donde se desarrolla la historia). Lizzie, la protagonista principal es testigo de un crimen cometida por Thomas, un blanco, sobrino de un senador. Ella es obligada a firmar una declaración falsa contra un negro. A lo largo de la obra el negro aparece solicitando su ayuda, clamando su inocencia. Ella acepta su historia, pero los argumentos de Fred, primero y del senador después, la obligarán a dar un giro en su determinación. La relación entre blancos y negros es llevada a su máxima dimensión cuando ella, que representaría dentro de la obra al pueblo, sentencia que es de mala suerte despertar y ver a un negro. Observamos la búsqueda de un chivo expiatorio, en este caso, el negro, sentenciado por los políticos personificados en el senador quien asume la defensa de Thomas de una manera contradictoria; es decir, dándole la razón a Lizzie, que no acepta firmar una declaración contra el negro, pero que al final, acudiendo a poses sentimentales y engatusándola con sus palabras, Lizzie termina por sentenciar al negro.
Al final de la obra, Lizzie, la prostituta de diez dólares como la llamó inicialmente Fred, después de pasar una noche con él, acepta su propuesta y nos da a entrever que la hipocresía dentro de una sociedad es una forma de vida que hay que saber llevarla.
La falsa moral de cómo se construye una nación, sin el asomo de ningún remordimiento, apelando a falsos conceptos está bien trabajada por Sartre quien además de escritor fue un gran filósofo, político y crítico, exponente del existencialismo y del marxismo humanista. Ganó el Premio Nobel de Literatura, en 1964, pero lo rechazó porque consideraba que no se necesita de las instituciones para un reconocimiento.

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