miércoles, 25 de febrero de 2015

Lo que nos dejó el 2014


Lo que nos deja el 2014 sobre lo que estamos leyendo los peruanos

Indudablemente que, el hábito de la lectura de un país está de acuerdo a sus niveles de vida, cultura y preferencias de sus habitantes ¿Cuánto se lee? Y ¿Qué es lo que se lee más?, van a determinar esos niveles de vida y cultura.
Según la UNESCO, Japón lee más en el mundo. Un japonés lee en un año entre 46 y 47 libros. Le sigue Suecia, luego Finlandia. De estos 3 primeros puestos, es Finlandia, según los diagnósticos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que encabeza la lista de los que mejor entienden lo que leen, seguido por Canadá, donde el promedio de lectura per cápita es de 28 libros por año, el más lector de América.
La Asociación Nacional de la Educación de Estados Unidos (NEA), informa que, más de una tercera parte de la población estadounidense tiene problemas de lectura, a tal grado que se estima que 60 millones de estadounidenses son analfabetos funcionales.
Por su lado, el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc), hace un estudio comparativo sobre hábitos de lectura y, nos informa lo siguiente: "la mitad de habitantes de América Latina no lee libros", sólo el 46% lee libros. Argentina ocupa el primer lugar en más lectores (con 6 libros al año por habitante), le sigue Chile, luego Brasil y Colombia que lee en promedio de 2,2 libros por habitante en el año.
Disputándose lo más bajo en lectura se localizan Perú (35 %) y México (20 %). Según el estudio, en el Perú se lee menos de un libro por año. La Biblioteca Nacional recibe aproximadamente 500 mil lectores al año, mientras que en Argentina esa cantidad su Biblioteca Nacional lo recibe en un mes.

¿Qué es lo que más leemos?

Según el estudio anterior, el Perú lidera la lectoría de periódicos en la región con el 71%, seguido de República Dominicana con 47%. Pero, lo que más se lee es la denominada “prensa chicha”. Prensa morbosa que banaliza la información.
El 2013, la Cámara Peruana del Libro informó que el libro más vendido fue: “Yo, Pedro”, del autor Pedro Suárez Vértiz. Donde el mismo autor señala que “No se le puede llamar un triunfo en la literatura, pero sí un triunfo en mi carrera”. Luego “El club de la muerte” de Aldo Miyashiro. Libro de simple humor y muerte. Para reír y llorar. Seguirá en mayor venta el libro “La lluvia del tiempo” de Jaime Bayly. Ni hablar, total frivolidad, sarcasmo sobre el caso de Zaraí Toledo y la búsqueda por ser reconocida. “Harry Potter” y “Crepúsculo” también dentro de los más vendidos.
Este 2014 que se fue, no se diferencia casi en nada, el más vendido es: “50 sombras de Grey” de E.L. James. Es una novela erótica con elementos de las prácticas sexuales llenas de dominación y sumisión, sadismo y masoquismo, le sigue el  “Diario de Greg 1" de Jeff Kinney. Libro de aventuras que narra las aventuras frívolas y llenas de humor de un niño norteamericano de 12 años de edad, que además es muy arrogante. “Harry Potter” y “Crepúsculo” siguen dentro de los más vendidos. Salva la situación el libro de Daniel Titinger, “Un hombre flaco: retrato de Julio Ramón Ribeyro” (Ediciones Universidad Diego Portales de Chile), que empezó a circular a partir del 8 de diciembre 2014.
Puede comprobarse que, lo que más se lee, son los libros de erotismo y suspenso, y sumados a los periódicos “chicha”, simplemente estamos, frente a la banalización de la literatura y la cultura. El entretenimiento, la frivolidad, la sordidez, sexo, irrealidad, violencia, pasiones desordenadas, se han  posicionado de nuestras mentes a través de la televisión y, como tal motivadores en la compra de ese tipo de libros.
 No niego que la gente tiene el derecho a leer lo que mejor le parece y, el escritor, escribir lo que más ha de vender. Pero, ¿quién ahora,  despertará la conciencia por la lucha de un mundo mejor? ¿Quién escribirá la verdad de las injusticias y los pesares que ello ocasiona al mundo? La buena literatura que eleva el nivel de consciencia de la gente, está perdiendo la batalla frente a la frivolidad y la sordidez.
La mayoría de estos libros, entonces, nada tienen que educar al pueblo, a no ser que nos mantengamos en lo absurdo, la obscenidad, la frivolidad y, lejos muy lejos de los problemas humanos que aquejan al planeta y nos están llevando a la destrucción. Embotamiento mental que nos mantiene en la indiferencia casi total de lo que sucede a nuestro alrededor, donde sólo la búsqueda de acumular riqueza cueste lo que cueste y la satisfacción de nuestras necesidades primarias nos mueve el piso.
Tenemos que recuperar la vergüenza, ser calificados como uno de los países con más corrupción desde el Estado gobernante y ahora con la vergüenza de ser uno de los países que menos lee, y lo que lee sólo es morbo, vergüenza e indignación nos debe dar; el supuesto desarrollo económico cuyo modelo neoliberal le impide invertir en la mejora de la educación y la cultura debe ser cambiado de raíz. Los medios de comunicación deben ser intervenidos pues necesitan con urgencia ser regularizados en sus contenidos, que es un atentado a la “libertad de expresión” y la “democracia”, son también banalidades, justamente para que haya una verdadera democracia deben intervenirse estos medios.
Hoy más que nunca debemos empezar por revisar nuestros conceptos sobre pobreza y señalar que nuestros pueblos no son pobres ni económicamente ni en lectura, sino que han sido y siguen siendo sometidos por un sistema que no les retribuye el inmenso aporte del trabajo y producción que generan, porque son unos pocos que se los apropian. He ahí una gran responsabilidad que tienen los escritores y artistas para denunciar estos hechos. Los artistas y escritores “asépticos” son una cruel creación de esas minorías que controlan qué debemos leer. //

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