lunes, 23 de febrero de 2015

MEMORIA, POESÍA Y RESISTENCIA CULTURAL

 Escribe: Carlos Villacorta Valles
                                                 
La invasión genocida española, que vivimos los pueblos de América Latina a partir del 12 de octubre de 1492, fue exterminación y esclavitud con el nombre de “colonia” y, ello, nos convierte en sujetos indignados y denunciadores. Proceso que pasa fundamentalmente por recuperar la memoria. Lo manifestamos con los actos poéticos y artísticos de RESISTENCIA CULTURAL PERMANENTE, particularmente el 12 de octubre, con el afán de recuperar nuestra verdadera historia y cultura en su esencia de AYNI, fraternidad, alternabilidad y reciprocidad. Una sociedad tawantinsuyana comunitaria que repartía a cada quien según su capacidad y según su necesidad, si bien, con todos sus defectos clasistas, pero nadie se moría de hambre y de enfermedades curables.
Esta recuperación, en sí misma y para los demás, debe tener un programa cultural; ¿qué recuperamos? Y ¿Para qué? Debe también poseer sus investigadores, historiadores e intelectuales, artistas, poetas, narradores organizados sólidamente. Empezando por tener bien claro y sencillo, nuestra situación de alienación y dominación cultural.
Ahora bien, el mayor obstáculo que encontramos, es el lazo fuerte que aún existe de las clases que tienen el control económico con el sentimiento “colonial virreinal”, una especie de sentimentalismo ideológico de amor a lo extranjero y que se impone culturalmente a los grandes sectores populares. Por lo mismo que nuestra historia ha sido escrita por los europeos y se transmiten en forma permanente por los medios de comunicación y los libros de historia que se enseñan en las instituciones educativas. La mejor prueba de ello es el titulo que permanece incólume por años y años, “descubrimiento y conquista de América”, cuando realmente fue una invasión.
Los más osados colonialistas dicen “encuentro de dos culturas” y, al decirlo y escribir la historia, saben lo que están haciendo, inmovilizarnos, contentarnos, al final de cuentas, seguir sometiéndonos en una lucha diaria entre colonizador y colonizado. Inmóviles y contentos diremos “eso ya pasó”, con suprema ingenuidad cantaremos “somos libres, seámoslo siempre”, cuando desde el fondo sabemos que eso no es así, pero estamos inmovilizados. Nuestros pueblos originarios, desde el principio y hasta estos momentos de la invasión han resistido, así lo demostraron el 5 de junio del 2009 cuando el gobierno aprista pretendió vender territorios amazónicos, resistieron colectivamente y entregaron heroicamente sus vidas contra tal afrenta, ahora conocida como el “baguazo”.
Frente a esta permanente lucha cultural, que cada 12 de octubre nos recuerda, la poesía y todas las artes, no sólo deben ser creaciones literarias y estéticas, sino ante todo, unidad de acción y dignificación del espíritu tawantinsuyano, unidad dentro de lo divergente. El AYNI debe ser la esencia de este trabajo unitario respetando lo divergente. Los escritores(as) y demás artistas contemporáneos deben alumbrar con su palabra y arte el misterio de la libertad definitiva. Recuperando nuestra memoria y nuestras raíces originarias, exigir nuevas formas de relación interétnica. Así, memoria, poesía y resistencia cultural permanente. //



Para no olvidar


Con las manos a cuestas,
asiáticos llegamos,
manamishquis, sirachos, cashaumas,
los pies directos y mente semilla.

Sonriente la tierra nueva ofreció
su anatomía ni bien cruzamos Behering.

Los Apus con su voz de montaña
concedieron su permiso, y
nos entregaron el vientre virginal
del ecosistema auroral.

Forjamos la piedra,
la tierra y los dioses.
Nada fue imposible
para el acero andino acumulado.

Dominamos al indomable espejo blanco.
Jugando con el oro y la plata
doblegamos al tiempo y al espacio:
desde Caral, Pacaicasa, Huaca-prieta,
Kotosh, Chavín, Wari y Chan Chan
Hasta el maravilloso Machu Picchu.

La costa, la sierra y la selva,
en fecundas minkas de amor social,
prendieron su fogata, tendieron sus climas,
sus minerales de infinita variedad
y concibieron la vida rumi a rumi.

Se erigió la incasidad
como raíz eterna.
Con hermosos himnos de ayllus y
 aynis matutinos, creció el verbo autónomo.

En unidad de etnias y
pueblos andinoamazónicos
se descubrió el desarrollo
con nueva nacionalidad.

Vigorosa energía fluía del inédito andino.
Una danza inmortal se afirmaba en arco iris,
la papa y el chuño, el maíz y el mote y
la chicha osada,
a los dioses ponían el alegre tema.

El quechua, comunicante indomable,
prendió el nombre a las cosas,
diseminó la fertilidad epopéyica y
el dios Inti derramaba
su nuevo calor de rayos solidarios.

Un nuevo imperio
de lanza fraternal y colectiva
había vencido la lluvia cordillerana.

Germinaba la luz andina
y el hombre autóctono
vivía su nupcialidad fulgurosa
con la cordillera amorosa.

Pero un día buitre,
el mar nos golpeó
con su ola negra.
Nos trajo la ambición,
el agravio y la fullería.
Se descubrió lo descubierto.

El arcabuz con su asquerosa lengua
nos lamió hasta el último dedo.
La consciencia andina se acurrucó
entre las hojas
desde donde ahora deshilacha
gota a gota la esperanza,
se extiende nupcial por las urbes
coloniales
y se posa amorosa
entre el humo y el desayuno
en la mesa de los pobres.

¿Cuántas veces no la viste
por las calles descuartizadas?

En cada grano de maíz
vas comiendo la nacionalidad
/inacabable.
la invencible consciencia
         /andinoamazónica
ha de vencer.

Amaremos cada árbol,
cada río, cada piedra,
al martillo y a la hoz.
La ciencia y la consciencia,
la capacidad y la necesidad
por fin serán de todos
y el hombre y la tierra
nuevamente soñarán juntos.

Regionalismo selvático
Manamishquis. Sin sabor. / Sirachos. Mal cocidos. / Cashaumas. De pelo seco, con puntas. / Apus. Dios de la montaña. / Minka. Trabajo colectivo en obras del Estado Inca. / Rumi. Piedra. / Ayllus. Conjunto de familias. Célula de la Sociedad Inca. / Aynis. Trabajo solidario, de ayuda mutua entre familias. “Hoy por ti mañana por mí”. / Inti. Sol.

0 comentarios:

Publicar un comentario