martes, 24 de febrero de 2015

Colegios o culturas del olvido

                         
El colegio es una aburrida clase y, como centro cultural de la niñez y la juventud, hacen de la cultura, un modo aburrido de vivir.
Ya es repetitivo decir que todo lo que en el colegio se “aprende” se olvida, lo que quiero recalcar es que adquirir cultura en este sistema que vivimos, requiere de mucho esfuerzo personal: autoeducarse y autoculturizarse es la única forma de aprender.
Entonces, si la cultura es aburrida para la mayoría de los niños y jóvenes, no es culpa de ellos, sino de los que elaboran y promueven los sistemas educativos aburridos.
Lo que es peor, no se promueve la lectura de nuestros autores regionales y locales, siempre todos los años los mismos autores europeos antiguos. ¿Qué aportan para nuestra cultura? Son tan recontra conocidos que ya los tenemos sus resúmenes en nuestros archivos o en Internet. Leemos resúmenes de los libros europeos, nos olvidamos y al siguiente año nos lo hacen recordar, al final recordamos nombres y no lo que han escrito o, en todo caso nos acordamos de la obra y no del autor. Y eso, ahora que se llenan la boca con la “diversidad cultural”.
¿Por qué se da esta situación?, porque todo el sistema del dominio del capital (capitalismo) se sostiene gracias a la enorme ignorancia que promueve, con su también enorme aparato ideológico de dominación cultural, cuyo centro está en los medios de comunicación principalmente TV, que se  esparce como espesa neblina por nuestros hogares y por la educación-escuelas, para hacernos consumidores de lo inútil sin chistar y dejar de  ser personas.
Pregunta al chico estudiante ¿Qué libro has leído en el colegio? No se acuerda. Pregúntale ahora su programa o farandulero favorito de la TV, al toque te responde quienes son.
La principal dominación cultural-ideológica que nos entra por todos los medios desde que nacemos es que nuestro objetivo fundamental en la vida es acumular dinero-capital, nacemos y vivimos en función del dinero, se nos forja cabeza capitalista, y, los colegios, lejos de curar este estado metal cultural, lo alimenta y terminamos vendidos en el mercado. Por eso ahora nos dicen que vamos al colegio para ser “competitivos”.
¿Qué hacer? Actualmente, la mayoría de los jóvenes y los pueblos van adquiriendo conciencia de esta situación y vamos respondiendo con mayor organización de colectivos de resistencia cultural, y, si, la ofensiva cultural es global, la respuesta también tiene que serlo. Debemos forjar una gran red de resistencia cultural nacional e internacional y, no debe ser para mañana, hay que hacerlo desde ahora mismo, sin duda, cada colectivo es diferente en cada territorio, pero caminan con la misma perspectiva. Salvo que sean neutros o defensores del sistema. Que los colegios no sigan siendo culturas del olvido, sino ebullición cultural con autores locales, trabajando con alegre rebeldía hasta conquistar la felicidad. La historia así lo reclama.

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