martes, 24 de febrero de 2015

Opinión: ¿QUIÉNES SOMOS?


¿QUIÉNES SOMOS?

¿Seguimos siendo más de papel que de realidades?
¿O somos raíz, legado y lucha contra las comodidades?

Escribe: Carlos Villacorta Valles
       
Celebrando otra contagiante, consumista y falsa(1) navidad cristiana y otro espumante final año viejo recibiendo al nuevo, y, por qué no, el restablecimiento de relaciones entre Cuba y EEUU, en el marco de la descomposición del capitalismo como sistema, que genera descomposición también de todas las sociedades en el mundo, por la corrupción delincuencial dirigidas por las mafias politiqueras instaladas en los Estados y la cada vez más movilización de los pueblos indignados escribiendo con el puño que otro mundo se avecina apurando la alborada, es hora que los peruanos sigamos preguntándonos “¿Quiénes somos?”. Sobre todo “¿Qué hacemos?” El fin de un año debe servir principalmente para ello. Debe ser profundamente reflexivo.

Antes del arcabuz

Originariamente y antes del arcabuz, el Perú fue, cordillera sideral, canto de Caral y oxígeno arterial. El hombre fue guerrero y piedra, árbol tierra, arcilla corazón. Fueron en nuestras verdes y virginales cordilleras, donde en la diferencia crecía la armonía y la identidad: hombre-tierra-nieve. Todo lo que se movía en la inmensidad cósmica andinoamazónica estaba totalmente correlacionado. En el Tawantinsuyo, como suprema y autónoma creación histórica, verde y dulce nuestra prosperidad crecía como la palabra que nacía para amamantar el futuro. Sabíamos lo que éramos.
Después del arcabuz
Cuarenta y ocho décadas después, no sabemos quiénes somos. El sopor del virreinato y la ilusión del incanato, nos tienden el manto del discriminato. Quisquillosa blanca fuerza, extraño mestizaje extremado, más el negro ritual, del africano a mulato segregado, forjaron mestizajes de diverso grado, de imaginación, nostalgia y fanfarralas, herencia abominable de identidad sobornable no resuelta hasta hoy.
Ya no es hora de seguir hablando a media voz, hay que publicar y firmar lo que antes no queríamos y pocos lo decíamos, basta de faramallas. Aquí estoy para decirte quiénes somos, que luchamos nupciales contra los síntomas, mientras las causas  permanecen en una historia y educación oficial, que esconde y no esclarece las pausas hasta que los niños van pareciéndose a su embozada historia, el rencor político bebiéndose,  intoxicándose de egoísmos expregrandes,  diptongo infame que, cuando grandes  destruirnos con la misma devoción que nos ayudamos. Boicoteamos al vecino sin importar nuestro vaticinio. Somos más de papel que de realidad, sinceridad y efectividad. Aunque preconizamos precisión científico, actuamos con mentalidad feudal. Somos justicia y a la vez impunidad; hacemos leyes para violarlas y desayunamos con tranquilidad. Amamos la naturaleza y la devastamos sin piedad.
Entonces, no es justo seguir preguntándonos quiénes somos, lo sabemos perfectamente. Empuñemos ancestral sabiduría y caminemos a ritmo de rebeldía.
Dice Gabriel García Márquez, “Somos conscientes de nuestros males, pero nos hemos desgastado luchando contra los síntomas mientras las causas se eternizan” (2).
Entonces, ya no es hora de pedir paciencia, ya no más indiferencia que mancilla. Somos árbol por despertar.

Somos pedazos de sol

Dos dones naturales nos han ayudado a resistir la brutalidad de la colonia, dice García Márquez: “Uno es el don de la creatividad, expresión superior de la inteligencia humana. El otro es una arrasadora determinación de ascenso personal. Ambos, ayudados por una astucia casi sobrenatural, y tan útil para el bien como para el mal, fueron un recurso providencial de los indígenas contra los españoles desde el día mismo del desembarco” (3).
Miremos pues a nuestro alrededor, que la cultura arme nuestro escalón real, nueva savia para vivir. Perú que está en la piedra y la arcilla, entre quipus dorados que se extienden como trenzas de luz incaica. No hay sangre detenida en la impotencia, hay sangre detenida en la indiferencia.

Somos historia, pedazos de sol y sabiduría.
Somos amazónicos: raíz, calidez y  alegría.
Somos costeños: raíz, garúa y dinamita
Somos andinos: raíz y legado que palpita.

Ya no es hora de pedir paciencia, liberamos o feudalizamos.
Tomemos nuestra adorable raíz, nuestro legado, sangre milenaria, capital de los Apus tutelares, camino y lámpara solidaria. Querido hermano peruano, que los que no sueñan no te desanimen.

Rol del escritor

Ser poeta y escritor entonces, no sólo significa en la actualidad escribir hermosas poesías, cuentos, novelas y críticos ensayos, sino llevar a la práctica esa palabra emprendedora. Sentir, vivir, reflexionar, practicar y transformar es el signo de nuestros tiempos. Esa debe ser nuestra razón de vivir. Ahora sí, ya no basta sólo interpretar el mundo, sino hay que transformarlo. Mientras el sueño de la justicia social no sea olvidado habrá esperanza de una vida mejor. La muerte definitiva es el olvido, aunque aparentemente viva, nos dice el grande, José Saramago. //

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(1)Los pueblos originarios asiáticos adoraban también al dios sol, pero ellos a diferencia de nosotros, creían que sus dioses solares renacían para los últimos días de diciembre: Horus en Egipto, Mithra en Persia, etc. Por eso celebraban los 25 de diciembres sus festividades religiosas más grandiosas en honor al sol: la fiesta de Brumales dedicada al sol, cada 25 de diciembre. La fiesta de Saturnalia, iniciaba el 17 de diciembre hasta el 25 del mismo mes, no sólo en honor al nacimiento del dios sol, sino al dios de la semilla, del vino y Saturno. Todo el pueblo las celebraba. El detalle es que, en Roma la celebración al dios Mithra, -pese a ser un dios persa- se convirtió en culto dominante en el pueblo y los soldados romanos, al final de la Saturnalia, el 25 de diciembre, que se celebraba el nacimiento del Sol -Natalis Solis Invictis (nacimiento del sol invencible)- Entonces por razones cristianas y políticas, el año 354 el papa Liberio decretó que el nacimiento de Jesucristo se celebraría el 25 de diciembre, para frenar el ímpetu liberador de los cristianos y, toda Roma pueda convertirse al cristianismo sin mucho problema. Comprobado está que los imperios no ceden de bonachones algunas exigencias populares, sino por sus intereses políticos y económicos y, la religión siempre se ha prestado a esos intereses. Así fue como, la fiesta de la navidad empezó a celebrarse como una fiesta cristiana a partir de la época de Constantino. Antes los cristianos eran perseguidos por razones políticas y religiosas. El año 336 apareció esta celebración por primera vez en el calendario romano, hasta convertirse lo que es hoy, una fiesta capitalista, consumista y alienante. Verdadera farsa del nacimiento de Jesús.

(2)(3)(http://www.scp.com.co/ArchivosSCP/Por_un_pais.pdf) //

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