lunes, 23 de febrero de 2015

Publicaciones: minúsculo diario


Escribe: Vedrino Lozano Achuy
               
“¿Se puede ser otro sin ser el mismo Ávalos?” Nos pregunta el yo poético, la cual nos conduce a otra interrogante ¿quién es César Ávalos? En palabras suyas un “esteta decadente” en opinión de los demás: poeta, narrador, promotor cultural y de conciertos pero sobre todo una persona de enorme sensibilidad estética. Desde su primera plaqueta, “Solar” (2003) hasta el entrañable “Ciudad Morrissey” (2004) Ávalos ha sabido desarrollar una estética segura donde la finura de su palabra poética, alcanza un nivel alto con “minúsculo diario” (Kovack editores, 2014)
La poesía de Ávalos sabe despertar en el lector extrañas sensaciones: melancolía, angustia soledad, tristeza, las cuales combinan perfectamente con las atmosferas oscura, patéticas y las sentidas evocaciones a lugares comunes (las calles de Chaclacayo, la casa de un insigne novelista o el malecón de Cerro Azul recorrido innumerables veces siempre acompañado de la soledad) y en especial a entrañables compañeros de ruta.
“Estos últimos días han sido cruelmente patéticos. He sido malo hasta el hartazgo de la sol-edad. Será porque en todas ellas aparece el flaco Quesada celebrando su particular Semana santa. Hace ya un año de esto. Debe ser. Porque no hay pena sola que no venga sola sino que todo obedece a una secuela de abismos”
Este pequeño fragmento hace tangible las palabras de Luis Goytisolo: “la escritura tiene que ver, no con la realidad, sino con quien la evoca”. Con “minúsculo diario” César Ávalos nos dice que existe un lugar donde la saciedad tiene distintos aromas y que el asombro siempre nos conducirá a descubrir o descifrar nuestro rosario de experiencias vitales.
Un libro corto, como lo indica el titulo, pero lleno de intensidad. Un libro para leer y releer siempre bajo la lluvia.

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